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HOMOSEXUALIDAD-SEGUNDA PARTE:


¿Qué enseña la Iglesia sobre la homosexualidad?

¿Y qué debemos pensar sobre la discriminación de las personas que tienen tendencias homosexuales?

Responde: P. Miguel A. Fuentes VE.

1. Delimitación del tema.
Hay varios fenómenos, que se engloban bajo el título genérico de "disturbios sexuales". Tales son: las desviaciones, las perversiones y las disfunciones sexuales.
Entre las desviaciones sexuales se indican: el transexualismo, el travestismo, la bisexualidad y la homosexualidad.

Entre las perversiones: la masturbación, el narcisismo, el exhibicionismo, el feticismo, el sadismo, el masoquismo, la necrofilia, la incestuosidad, el bestialismo, la pedofilia, la efebofilia, la patofilia, la gerontofilia, etc.

Entre las disfunciones: disturbios del deseo (ausencia o hipererotismo), disturbios en la exCitación (impotencia y coitofobia), en el orgasmo (frigidez), etc.
Aquí sólo quiero tratar sobre el problema que presenta la homosexualidad.

2. Definición y naturaleza del fenómeno.
Una definición más o menos adecuada de la homosexualidad es: una anomalía que consiste en la desviación de la atracción afectivo-sexual, por la cual el sujeto prueba atracción, e incluso puede mantener relaciones, con personas de su mismo sexo.

Esta desviación puede responder a causas puramente morales (perversión moral) o causas morales y psicológicas. Los orígenes del fenómeno en las personas que se descubren "constitucionalmente" homosexuales, no son del todo claros; hay varias hipótesis. La más plausible indica que si bien puede haber predisposiciones orgánicas y funcionales, el origen más claro se remonta generalmente a una intrincada red de relaciones afectivas y sociales. Han sido estudiados los eventuales factores hereditarios, sociológicos, e incluso hormonales; pero de todos, sobre todo parece ser el más influyente el clima educativo familiar, especialmente en el período que va de los 6 a los 12 años. El dinamismo original de la desviación homosexual parecería consistir en una fracasada identificación afectiva del niño o de la niña.

Hay que distinguir los homosexuales en:
Esenciales (también llamados primitivos, constitucionales, primarios); estos están sujetos a la compulsividad del instinto. A su vez se distinguen en: totales y exclusivos (aborrecen el sexo opuesto totalmente, y sienten impulso casi irresistible hacia el propio sexo) y los otros que pueden sentir también la atracción heterosexual (bisexuales).

Ocasionales (también llamados veleitarios, secundarios): buscan el propio sexo por motivaciones más superficiales como aventura, dinero o falta de pareja de otro sexo, pero conservan las tendencias heterosexuales.

En todos hay que distinguir la tendencia hacia el propio sexo, y el acto homosexual (ya sea el deseo o pensamiento consentidos, o el acto externo sexual).

3. Valoración moral.
Hay que hacer un juicio diverso sobre la tendencia y sobre el acto.

1) El acto homosexual. Por acto homosexual entendemos no sólo los actos sexuales externamente consumados sino también los actos de deseo y pensamiento plenamente consentidos. Estos son intrínsecamente desordenados, es decir, malos "ex obiecto". Lo enseñan la Sagrada Escritura, el Magisterio y la razón:

a) Sagrada Escritura. Numerosos son los textos. Basta algunos:
Lev 18,22: "No te acostarás con varón como con mujer; es abominación".
Lev 20,13: "Si alguien se acuesta con varón, como se hace con mujer, ambos han cometido abominación: morirán sin remedio; su sangre caerá sobre ellos". Rom 1,27: "Igualmente los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se abrasaron en deseos los unos por los otros, cometiendo la infamia de hombre con hombre, recibiendo en sí mismos el pago merecido de su extravío".

1 Cor 6,9-10: "¡No os engañéis! Ni los impuros... ni los afeminados, ni los homosexuales...heredarán el Reino de Dios".

b) Magisterio. Hay varios documentos que tienen especial importancia:
La Declaración Persona humana, nº 8: "Según el orden moral objetivo, las relaciones homosexuales son actos privados de su regla esencial e indispensable. En la Sagrada Escritura están condenados como graves depravaciones e incluso presentados como la triste consecuencia de una repulsa de Dios (cf. Rom 1,24-27). Este juicio de la Escritura no permite concluir que todos los que padecen de esta anomalía son del todo responsables, personalmente, de sus manifestaciones; pero atestigua que los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados y que no pueden recibir aprobación en ningún caso".

Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2357: "La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado. Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves, la Tradición ha declarado siempre que "los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados". Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso".

Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la atención pastoras a las personas homosexuales (nº 3): repite el texto de la declaración Persona humana.

También tienen mucha importancia las intervenciones del Magisterio ante los errores sobre este punto de algunos moralistas. Así, por ejemplo, ante los errores de J.J, McNeill, Charles Curran, André Guindon(1).

c) La razón.
La razón, no sólo filosófica, sino teológica muestra la ilicitud de estos actos, en cuanto:
Están absolutamente desposeídos de la finalidad procreativa que es propia del acto sexual humano (y la cual no puede ser excluida voluntariamente: HV, 14).

Niegan la complementariedad entre el varón y la mujer, la cual está inscrita en la misma naturaleza: no sólo porque el varón y la mujer son complementarios genitalmente sino porque lo son también germinalmente (sus células sexuales son complementarias: óvulo y espermatozoo) y psicológicamente.

Niega la sabiduría creadora de Dios: pues al negar lo único que está explícitamente escrito en la naturaleza del hombre (la complementariedad entre el varón y la mujer), niega el plan de Dios en la creación.

Niegan la autodonación que es la razón última que legitima el uso del sexo. Ya que el acto homosexual es más búsqueda de autocomplacencia que autodonación.

Es un acto antisocial: porque no contribuye con la generación de nuevos hijos a la sociedad. El sexo se ordena a la perpetuación de la especie. Si la práctica homosexual fuera lícita y todos la practicasen equivaldría al suicido social.

2) La tendencia homosexual. Sobre la tendencia homosexual, cuando responde a factores no voluntarios, se suele verificar muchos equívocos. Fundamentalmente hay que decir que mientras no sea consentida no constituye pecado alguno, pero al mismo tiempo, también hay que afirmar que ella misma, por tender como fin a un acto desordenado, es un desorden.

a) Puede no constituir pecado: "Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales instintivas. No eligen su condición homosexual; ésta constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba" (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2358).

b) Pero es objetivamente desordenada: "La particular inclinación de la persona homosexual, aunque en sí no sea pecado, constituye sin embargo una tendencia, más o menos fuerte, hacia un comportamiento intrínsecamente malo desde el punto de vista moral. Por este motivo la inclinación misma debe ser considerada como objetivamente desordenada" (Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la atención pastoras a las personas homosexuales, nº 3).

c) Consecuentemente, estas personas están llamadas a vivir la castidad de modo total y unir el sufrimiento causado por su tendencia a la cruz de Cristo: "Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición. Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2358-2359).

Algunos, para sostener la inculpabilidad de estos actos en las personas homosexuales cuya tendencia no es voluntaria, han afirmado que no son libres. Como afirma la Carta a los Obispos, esto es una injuria a esas personas, porque afirmar que no son libres es despojarlos de su auténtica libertad: "Se debe evitar la presunción infundada y humillante de que el comportamiento homosexual de las personas homosexuales esté siempre y totalmente sujeto a coacción y por consiguiente sin culpa. En realidad también en las personas con tendencia homosexual se debe reconocer aquella libertad fundamental que caracteriza a la persona humana y le confiere su particular dignidad" (Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la atención pastoral a las personas homosexuales, nº 11).

4. Consecuencias sociales: las actitudes sociales con las personas homosexuales(2).

Uno de los puntos más controvertidos es el de las actitudes sociales que se pueden y que se deben tomar respecto de estas personas.
¿Discriminación sexual? Derechos y límites. Ante todo, a estas personas no se las debe discriminar pastoralmente: hay que tratar de convertir a las que practican la homosexualidad, y hay que asistir a quienes no la practican pero tienen tendencias homosexuales. Es un pecado la violencia contra unas y otras.

Estas personas, como toda persona humana, son sujetos de derechos fundamentales: derecho al trabajo, a la casa, etc. Con todo, esos derechos no son absolutos; pueden ser limitados legítimamente por la Autoridad a causa de comportamientos externos objetivamente desordenados que atenten contra el bien común o contra los más débiles (física o moralmente).

Esta reducción de los derechos no absolutos se practica en muchos casos: en determinadas enfermedades contagiosas, enfermos mentales, individuos socialmente peligrosos, etc. De este modo, existe una discriminación justa: "Existen ámbitos en los que no se da discriminación injusta cuando se tiene en cuenta la tendencia sexual: por ejemplo, en la adopción o custodia de niños, en la contratación de profesores o instructores de atletismo, y en el servicio militar"(3).

Además, la discriminación verdadera, es decir, la que afectaría a una persona con tendencias homosexuales que quiere vivir castamente, es casi nula, porque "por regla general, la mayoría de las personas con tendencia homosexual, que procura llegar una vida casta, no da a conocer públicamente su tendencia homosexual. En consecuencia el problema de la discriminación en términos de empleo, casa, etc., normalmente no se plantea"(4).

Por el contrario, "los homosexuales que declaran su homosexualidad son, casi siempre, personas que consideran su comportamiento o su estilo de vida homosexual como "indiferente o, sin más, bueno", y por eso digno de aprobación pública"(5). Por tanto, con estas personas la pretendida "discriminación" es, en realidad, una defensa social de los más débiles (los inocentes que pueden ser inducidos a tales comportamientos).

Estos normalmente usan el slogan de la "discriminación sexual" como un arma política para manipular la sociedad y la misma Iglesia (6). Y el objetivo último no apunta a encontrar un lugar en la sociedad, viviendo castamente, sino explícitamente a lograr la aprobación de sus comportamientos homosexuales. A este respecto hay que decir con Juan Pablo II: "Lo que no es moralmente admisible es la aprobación jurídica de la práctica homosexual. Ser comprensivos con respecto a quien peca, a quien no es capaz de liberarse de esta tendencia, no equivale a disminuir las exigencias de la norma moral (VS,95). Cristo perdonó a la mujer adúltera, salvándola de la lapidación (Jn 8,1-11), pero, al mismo tiempo, le dijo: "Ve y de ahora en adelante ya no peques más"". Y refiriéndose a la resolución del Parlamente Europeo sobre este tema, añade: "El Parlamente ha conferido indebidamente un valor institucional a comportamientos desviados, no conformes al plan de Dios: existen las debilidades -lo sabemos-, pero el Parlamento al hacer esto ha secundado las debilidades del hombre"(7).

(1) Sobre Guindon, L"Osservatore Romano, 7 de febrero de 1992, p. 10.
(2) Cf. Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la atención pastoral a las personas homosexuales, 1 de octubre de 1986; "Algunas consideraciones acerca de la respuesta a ciertas propuestas de ley sobre la no discriminación de las personas homosexuales", L"Osservatore Romano, 31 de julio de 1992, p. 7; Juan Pablo II, Ángelus del 20 de febrero de 1994.
(3) "Algunas consideraciones acerca de la respuesta a ciertas propuestas de ley sobre la no discriminación de las personas homosexuales", L"Osservatore Romano, 31 de julio de 1992, p. 7, nº 11..
(4) Ibid., nº 14.
(5) Ibid., nº 14. (6) Cf. Carta a los Obispos, nº 9. (7) Juan Pablo II, Ángelus del 20 de febrero de 1994. Homosexualidad Distorsión Publicitaria
Autor: Mons. Rodolfo L. Nolasco
Fuente: corage-latino.org

Una minoría audaz, con la complicidad de algunos medios periodísticos y la connivencia de los pusilánimes, se ha adueñado de los espacios y, se ha propuesto convencer a nuestra sociedad menos informada de numerosas mentiras, rechazadas en el mundo científico.

Primera mentira: La magnitud del problema=
Hace pocos años el Dr. Nathanson confesaba ante una asamblea de médicos reunida en Madrid que, cuando él promovía en los Estados Unidos el aborto, había adoptado con su grupo como técnica publicitaria la exageración sistemáticamente creciente del número de abortos con el objeto de disminuir la resistencia cultural a este crimen contra la vida. Similar conducta asumieron respectivamente los políticos divorcistas en Italia y España para obtener apoyo público y parlamentario, exagerando enormemente el número de parejas rotas que estarían esperando la nueva legislación para regularizar su situación con el divorcio legal. En Italia, según la senadora Carrettoni y el diputado Fortuna, había 1.500.000 ó 2.000.000 de parejas rotas que querían divorciarse, y en los cinco años siguientes a la ley apenas recurrieron al divorcio 94.000 y en 10 años solamente 153.000. ¡El "fervor divorcista" les hizo multiplicar por 10 y por 20 el número de los eventuales candidatos al divorcio!

Una campaña parecida se instrumentó aquí con similar resultado. Y con total impunidad la revista "Mujer" se atrevió a presentar una lista de adherentes con sus nombres y apellidos (sin aclarar sus documentos de identidad) en varios números seguidos, anunciando que presentaría en cada número de la revista 1.800 nombres y, tomando por tontos a sus lectores, en cada número solamente colocaba entre 1.180 y 1.200 nombres. (De todos modos, ¿quién se iba a tomar el trabajo de contarlos?) Pero yo mismo los conté y verifiqué la mentira repetida por seis números seguidos, en que, descubierto el truco, esa campaña terminó.

Hoy algunos discípulos de esa escuela de manipulación de la opinión pública, nos pretenden convencer de que en el país los homosexuales serían 1.300.000 (sin aclarar si se trata de quienes tienen tendencia homosexual o de los que practican la homosexualidad). Las investigaciones más serias no dan más de un 2% en los países europeos; un 1,5% en Inglaterra y un 1,1% en los Estados Unidos (con un pico de 4% en California). Aquí en la Argentina resulta inverosímil aquella cifra, aunque pudiera parecer verosímil hablar de un 1% para nuestra población urbana, lo cual tampoco está comprobado, como para afirmarlo y fundamentar alguna legislación.

La homosexualidad no es de origen genético

Brindando una fácil excusa que pretende justificar las prácticas homosexuales llegan algunos a afirmar, sin fundamento serio y contra la reiterada comprobación de notorios especialistas y psicólogos en general, que la homosexualidad proviene de un factor genético y que, por ello, resultaría irreversible. Esto es falso, como lo comprueba el número no pequeño de quienes, aunque con esfuerzo, han podido superar esa tendencia, de origen psicológico y cultural, que Adler asocia a un cierto complejo de inferioridad y Stekel a miedo o temor al otro sexo. El profesor Van den Aardweg, licenciado en psicología en Amsterdam y notorio especialista de nivel internacional en terapia de la homosexualidad, describe numerosos casos de curación, confirmados por otros psicólogos, como Paul C. Vitz de la Universidad de Nueva York, y otros de todo el mundo.

Ratificando la reversibilidad de la tendencia homosexual, no faltan quienes se han animado a confesar su propia experiencia y certificar su curación. Así sucedió con Noel B. Mosen, quien, en una carta publicada por la revista New Zealand de junio de 1994 escribe: "Fui homosexual activo durante 21 años, hasta que me hice cristiano y me convencí de la necesidad de cambiar. Con la ayuda y la fuerza de Dios, lo conseguí. Ahora llevo seis años felizmente casado y no experimento ninguno de los deseos y tentaciones homosexuales que antes dominaban mi vida.

En todo el mundo son miles, muchas en Nueva Zelanda, las personas que han cambiando, igual que yo. "...Es falso que se haya probado la existencia de un gen que determine la homosexualidad. Si los genes fueran determinantes, cuando uno de dos gemelos fuera homosexual, también el otro tendría que serlo; pero en casi la mitad de los casos no ocurre así.

Además, si la orientación sexual estuviera genéticamente determinada, no habría posibilidad de cambiar; pero conocidos expertos en sexología, sin vinculación religiosa, como D. J. West, M. Nicholson y L. J. Hatterer, han descrito muchos casos de homosexuales que se convierten en heterosexuales de modo completamente espontáneo, sin presiones de ninguna clase.

"Mi experiencia personal es que la homosexualidad no es una condición estable, ni satisfactoria, que no es una bendición. No es libertad, sino una adicción emocional. "Estoy firmemente convencido de que la homosexualidad surge de una alienación y de sentirse rechazado desde la infancia por parte de las personas del mismo sexo".

Psicólogos como Bieber, Cappon y Albert Ellis sostienen que hay un elevado porcentaje de homosexuales curados, que han pasado de una homosexualidad completa a una heterosexualidad también completa.

Aquí mismo en Buenos Aires, hace ya muchos años, varios sacerdotes, estudiando el tema de la homosexualidad y las perspectivas morales y terapéuticas de quienes acudían a nuestros confesionarios, conversando con algunos psicólogos, llegamos también a la convicción de que, pese a las dificultades prácticas de la curación en algunos casos, la coordinación de un asiduo sostén espiritual con la atención de un buen psicólogo recurriendo alguna vez hasta la sugestión e hipnosis, podía alcanzar la superación del problema.

Esta solución solamente resulta posible con la seria voluntad del paciente y su perseverancia en el esfuerzo, aislándose totalmente del ambiente homosexual en que se ha habituado a esas prácticas. Esto evidentemente resulta tanto más difícil cuanto por mayor tiempo se ha extendido dicha conducta, que llega a constituirse en una adicción, tan difícil de erradicar como la droga. Alan Medinger, otro ex-homosexual, por la experiencia de su esfuerzo de superación, no duda en atribuirlo a la ayuda de Dios: "Para muchos de nosotros, el camino hacia la vida heterosexual ha estado tan lleno de bendiciones, que no dudaríamos en proclamar el poder de Dios que transforma la vida de los hombres y mujeres homosexuales".

Casos de origen natural

Hace ya muchos años la revista Cahiers de Laënnec de Bélgica publicaba dos números dedicados a los estados intersexuales, refiriéndose al hermafroditismo, que algunos confunden con la homosexualidad, aunque eventualmente podría derivarse de aquel.

Hermafroditismo se suele llamar a la condición de un ser humano que manifiesta los órganos anatómicos y factores secundarios de ambos sexos. Se trata de casos rarísimos en los que parecen coexistir ambos sexos; pero generalmente hay una clara prevalencia de uno de los sexos y alguna presencia del otro sexo en un resto de órgano claramente atrofiado. Esta situación puede crear una aparente ambigüedad y duda, que puede superarse con breve investigación anatómica y hormonal. No parece haberse confirmado la existencia de hermafroditas con real capacidad ambivalente. Si la duda en los padres prevalece o subsiste por un tiempo, la educación o el trato que se asume puede influir en un desarrollo psicológico análogo al del sexo asumido en la práctica, y posteriormente resultar contradictorio con el desarrollo anatómico fisiológico al llegar la pubertad.

La solución del problema en estos casos, de acuerdo a la doctrina moral y la práctica médica, implica, después de determinar cuál es el sexo prevalente, la extirpación quirúrgica de lo que no corresponda a tal sexo con los ajustes necesarios para una conformación anatómica normal, reforzando ulteriormente con tratamiento hormonal correlativo. Aunque tenga alguna similitud, este procedimiento no tiene nada que ver con la cirugía transexual, que pretende un cambio de sexo y no alcanza realmente sino su apariencia externa, no pocas veces con objetivos de facilitar prácticas homosexuales, aunque en algún caso intente sólo prolongar un hábito psicológico desviado (quizá sin culpa) en el ambiente familiar.

Proselitismo perturbador

Una táctica asumida por los movimientos homosexuales o "gay" es la de culpar de discriminación contra ellos a cuantos resisten a sus campañas pretendiendo "sexo libre" e igualdad absoluta para aspirar a cualquier cargo o función en la sociedad.

Para tratar de superar la poca vergüenza que les queda, algunos llegan a hablar de "orgullo gay", para ahuyentar en los no adictos el pudor que los aleja instintivamente de ese camino. No está justificado el maltrato a los homosexuales, como lo ha declarado también la Iglesia en varias oportunidades.

Pero esto no implica que la sociedad y en particular los padres de familia no tengan derecho a impedir el proselitismo que fácilmente pueden desarrollar los homosexuales militantes, si se les permite ocupar cátedras con alumnos niños y adolescentes.

La criminalidad de la corrupción de menores es bastante extensa como para ignorarla; ya que está comprobado que suele ser el camino de la iniciación en las prácticas homosexuales, de las que luego no resulta fácil librarse. Los padres de familia, pues, tienen derecho a exigir a los institutos educativos que no asuman como profesores a quienes son conocidos como homosexuales. Si la ley no reprime las prácticas homosexuales penalmente mientras están restringidas a la vida privada, esto no significa que los homosexuales no puedan ser excluidos de la docencia, como tampoco se aceptan como cajeros de banco a los ladrones, ni choferes a los ciegos o daltónicos, ni como policías a los asaltantes.

No son capaces de tal oficio, así no más. Esto no viola los derechos humanos, ni es discriminación injusta: no queremos que sean maestros de nuestros hijos quienes pretenden que es normal la práctica de la homosexualidad o la drogadicción o el robo.

Esta actitud es tachada de anti-evangélica y opuesta a la misericordia de Jesús; pero quienes lo dicen olvidan que el Señor perdonaba a los pecadores arrepentidos, mientras que, de los que escandalizaban a los niños dijo: "sería preferible que les ataran al cuello una piedra de moler y lo hundieran en el fondo del mar". La práctica homosexual con el tiempo puede llegar a ser incoercible y el adicto tiende instintivamente a buscar con quien compartirla, particularmente con los niños y adolescentes que, por su indefinición sexual al no haber llegado a la madurez de la pubertad, son más fácilmente inducidos a experiencias novedosas o desconocidas por personas adultas, que explotan su curiosidad y la influencia que tengan sobre ellos, como la suelen tener los maestros.

Muchos de los iniciados en esta conducta desordenada, han llegado a ella efectivamente conducidos por un docente inmoral e irresponsable, como lo refieren luego cuando quieren liberarse del vicio en que incurrieron por su inexperiencia y curiosidad, hasta entonces quizás sin malicia. Por grandes que sean los esfuerzos de los "gay" y lesbianas por alcanzar un "status" o reconocimiento social o legal no podrán impedir que la sociedad democrática, que en su inmensa mayoría no comparte su ideología y menos aun sus prácticas, se defienda de tal pretensión absurda de tener derecho a ser anormal o enfermo, fingiendo una "libre elección". Igual comentario merece la reciente interpretación que concede la pensión por viudez al compañero homosexual, sin vinculación matrimonial, sin capacidad natural ni legal de contraer matrimonio.

Solamente la connivencia cómplice podría permitir tal absurdo legal y moral, ofensivo para tantos viudos y viudas de sanos y lsimpios matrimonios.

Doctrina constante de la Iglesia Católica
La enseñanza de la Iglesia Católica, siguiendo fielmente la Ley natural, los textos bíblics y coincidiendo con las auténticas tradiciones culturales y morales del pueblo judío, como el musulmán y otros, es coherente y clara: Las prácticas homosexuales constituyen una violación de la moral natural y un pecado grave, que aumenta su malicia con el escándalo cuando se induce a un niño o adolescente a tal conducta.

En el capítulo 19 del Génesis se narra la corrupción reinante en Sodoma, que mereció el castigo del cielo por la malicia de sus pecados de homosexualidad.

En este mismo libro sagrado, la Palabra de Dios también nos habla de la unión matrimonial entre el hombre y la mujer "en una sola carne" (Gn 2:24) y abierta a la vida (Gn 1:28).

En el libro del Levítico, capítulo 18 y 19, v. 22 y siguientes son considerados abominables tales vicios:
No te echarás con varón como con mujer, es abominación".
Igual reprobación en el capítulo 20, v. 13
"Si alguno se juntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos, sobre ellos será su sangre".
Otros 44 pasajes bíblicos que, directa o indirectamente, condenan las prácticas homosexuales como un pecado grave:
1. Génesis 19:1-29 (pecado de Sodoma)
2. Levítico 18:22
3. Levítico 20:13
4. Deuteronomio 23:17-18
5. 1 Reyes 14:24
6. 1 Reyes 15:12
7. 1 Reyes 22:46
8. Jueces 19:22
9. 2 Reyes 23:7
10. Romanos 1:24-27
11. 1 Corintios 6:9
12. 1 Timoteo 1:8-10
13. 2 Pedro 2:6
14. Judas 1:7
15. Éxodo 20:14 (incluido en Hebreos para "adulterio")

No faltan textos en el Nuevo Testamento y es clásica la cita de la Carta a los Romanos, cap. 1, v. 18 al 32, señalando los extravíos de la corrupción pagana.
Y también: "Teniendo bien presente que la ley no ha sido instituida para el justo, sino para los prevaricadores y rebeldes, para los impíos y pecadores, para los irreligiosos y profanadores, para los parricidas y matricidas, para los asesinos, los adúlteros, homosexuales, traficantes de seres humanos, mentirosos, perjuros y para todo lo que se opone a la sana doctrina, según el Evangelio de la gloria de Dios bienaventurado, que se me ha confiado" (1 Timoteo 1, 9-11).

¿No sabéis acaso que los injustos no heredarán el Reino de Dios? ¡No os engañéis! Ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los ultrajadores, ni los rapaces heredarán el Reino de Dios" (1 Corintios 6, 9-10).
No puede señalarse ninguna época de la historia de la Iglesia en que este pecado no haya sido reprobado con claridad y constancia. Varios documentos pontificios han ratificado en los últimos tiempos la enseñanza tradicional: Ética sexual (Navidad de 1975) y Carta de la Congregación de la Doctrina de la Fe (1º de octubre de 1986).

Últimamente la Carta "Homosexualitatis problema". En cuanto a los motivos de la Iglesia para su valoración moral de la homosexualidad merece destacarse el trabajo publicado en la edición castellana de L´Osservatore Romano por monseñor Livio Melina, profesor del Instituto Juan Pablo II de matrimonio y Familia de Roma.

Metodología terapéutica

La terapéutica abarca dos etapas: la prevención y la curación propiamente tal. La prevención evidentemente adquiere gran trascendencia porque evita las crisis del problema e incluso su misma aparición con los riesgos de su eventual irreversibilidad si se demora la atención eficaz
En cuanto a los métodos de curación, nos remitimos a los especialistas, exponiendo aquí sólo algunos puntos.

a) Ante todo son factores decisivos en una eficaz prevención el cuidado de los padres en observar atentamente las relaciones y amistades de sus hijos; dialogar con frecuencia con ellos, aclarando gradualmente, de acuerdo a la edad de los niños, lo correcto o incorrecto que vean tanto en televisión como en cine o lecturas, sin eludir la evaluación moral y sus razones. El contacto fluido entre padres e hijos facilita descubrir a tiempo cualquier cambio sospechoso en la conducta y evitar su desarrollo desviado

b) El origen prevalentemente psicológico suele ubicarse en las siguientes circunstancias: En el varón: madre sobre protectora, ansiosa y autoritaria-Padre ausente o distante, duro y seco en el trato. El joven sólo entendido por la madre o postergado respecto de sus hermanos. Discordia entre los padres, forzando a tomar partido por uno u otro. En la mujer: incomprendida por la madre, que nunca tiene tiempo para su hija. Disgusto de los padres por no haber nacido varón en su lugar. Sentirse rechazada por los chicos por no ser bien parecida. Haber asumido el lugar de madre en familia numerosa, sin el reconocimiento ni el cariño del padre y hermanos. Es necesario tratar a los chicos como chicos y como niñas a las niñas. No burlarse de los tímidos o apocados, sino ayudarles a superarse

c) Por supuesto que en la prevención juega un papel muy importante la vida espiritual, la oración y frecuencia de los sacramentos. La terapéutica de la homosexualidad, según psicoanalistas freudianos, ni siquiera debiera intentarse: sólo se debe tratar de equilibrar las tendencias, partiendo del falso presupuesto de que es nociva toda clase de "censura" o freno a las pasiones. Para los psicólogos cristianos y los no freudianos, esas tendencias pueden reorientarse curando la neurosis que se asocia, si los pacientes quieren curarse sinceramente
Es menester buscar la terapia adecuada. Como en otras adicciones, el camino de curación comienza convenciendo al paciente de la necesidad de superar el vicio y fortalecer su voluntad con el aliento y el apoyo psicológico y espiritual. Resulta imprescindible apartarse de los grupos de homosexuales y de las ocasiones peligrosas. El recurso asiduo a la confesión y dirección espiritual con la Comunión frecuente completan el cuadro de los medios ordinarios de un tratamiento curativo.

En esta actitud y metodología sistemática, aunque no todos serán éxitos, la perspectiva de superación será más optimista y con perseverante empeño se podrá alcanzar plenamente.

Posibles confusiones

La profusión de publicaciones y audiciones que tratan sobre homosexuales y homosexualidad crea en algunas mentes juveniles, sobre todo adolescentes, la sospecha sobre su conducta, interpretando erróneamente algunas actitudes propias como tendencias desviadas hacia el propio sexo, cuando no provienen sino de simple inmadurez sexual acompañada de una falta de la natural atracción por el otro sexo, que llegará más tarde. Es verdad que en tal situación los peligros de caer en los lazos de un corruptor pueden ser más verosímiles. Pero bastará clarificar que el mero temor a tener una tendencia homosexual puede no ser más que un escrúpulo, si se trata de quien aún no ha alcanzado claramente la pubertad. En estas circunstancias resulta especialmente útil el sacerdote confesor y eventualmente un buen psicólogo.

Responsabilidad de los medios de comunicación

El espacio excesivo que le regalan los medios a las campañas de los grupos militantes del homosexualismo y los temas paralelos sobre transexuales, travestis, etc. con su presencia reiterada en la televisión, diarios y revistas crea en el subconsciente del público la impresión de que se trata de un problema que afecta a un número muy grande de la población. Esa creencia más que un error es una mentira sistemática e interesada de quienes no saben o no pueden desprenderse de sus malas inclinaciones y prácticas viciosas y buscan excusas, atribuyéndolas a tendencias genéticas de un "tercer sexo" o "género", según les gusta decir.

Sería ya hora de que una investigación concienzuda desenmascare esta manipulación de la opinión pública, muy similar a la utilizada en las campañas en pro del divorcio y del aborto, como dijimos al principio.

¿La homosexualidad entraña peligros?
El peligro de contraer enfermedades venéreas

El homosexualismo es uno de los estilos de vida más peligrosos que existen - tan peligroso como el hábito de fumar dos paquetes de cigarrillos al día, la adicción al alcohol, o aún, como afirman algunos científicos, la adicción a la heroína. Este peligroso estilo de vida les puede causar daño moral y social a todo tipo de personas, incluyendo a los propios homosexuales. Los homosexuales sufren índices de enfermedades venéreas que son de cinco a diez veces más elevados que los de la población en general. El promedio de longevidad es de sólo 42 años para los hombres homosexuales y de 44 para las lesbianas; esas cifras no toman en cuenta el SIDA.

El SIDA es una enfermedad que está muy relacionada con la práctica homosexual. La opinión común es que un hombre homosexual muy promiscuo trajo el SIDA a EE.UU. y luego la contrajeron muchos otros que frecuentaban los baños homosexuales a finales de la década de los 70 y a principios de los 80. La enfermedad se diseminó directamente a través del suministro de sangre debido a la resistencia política por parte de activistas homosexuales aún a las medidas más básicas de salud pública. Al principio casi todas las víctimas eran homosexuales y por eso a esta enfermedad se le llamó Enfermedad de Inmunodeficiencia Relacionada con el Homosexualismo o GRID (Gay Related Immunodeficiency Disease). Actualmente todavía la mayoría de las víctimas del SIDA son homosexuales. Aunque es verdad que el SIDA tiene hoy muchas víctimas heterosexuales, sin embargo, se transmite más fácilmente a través de las relaciones homosexuales que a través de las relaciones heterosexuales.

Esta terrible enfermedad - que ha infectado a por lo menos 30.000 personas en EE.UU. a través del suministro de sangre, incluyendo la mitad de todos los homofílicos de ese paísdebido a que el sector homosexual de la ciudad de San Francisco insistió en su "derecho" a donar sangre y bloqueó todas las medidas básicas para proteger la salud pública - se ha extendido debido principalmente a los comportamientos inmorales y peligrosos: la promiscuidad (homosexual y heterosexual), el uso intravenoso de drogas y la prostitución.

Los preservativos no protegen del SIDA
La falsedad de que el preservativo protege contra el SIDA, constituye uno de los más graves peligros para la sociedad, especialmente para quienes practican una vida sexual promiscua, confiando equivocadamente en que el preservativo evitará que contraigan enfermedades venéreas. (Vida Humana Internacional tiene una abundantísima información que refuta el mito del preservativo.)


El estilo de vida homosexual constituye un peligro para la sociedad
El comportamiento homosexual y el poder político que lo apoya constituyen un grave riesgo para la salud pública. Por ejemplo, la incidencia de hepatitis en el sector homosexual de la población es muy elevada y como un gran porcentaje de las personas que trabajan con alimentos son homosexuales, se piensa que han causado numerosos casos de hepatitis en la población general.

El homosexualismo y la pederastia

La mayor parte de las personas homosexuales adquirieron esta orientación precisamente por haber sido seducidos o maltratados sexualmente durante la niñez por un adulto (pederastia: relaciones sexuales entre niños y adultos). La revista pro homosexual de mayor tirada en EE.UU., The Advocate, publicó un artículo de un tristemente conocido líder homosexual que opina de la pederastia como si no fuera un desorden parafílico, sino algo que lo libera. Allí se ven reflejadas sus experiencias personales traumáticas durante la niñez. Este líder homosexual fue presidente de la Alianza de Activistas Homosexuales de Nueva York (New York Gay Activists Alliance), fundó la Coalición para los Derechos Lésbicos y Homosexuales (Coalition for Lesbian and Gay Rights), la Asociación del Amor entre Hombres y Niños de Norteamérica o NAMBLA (North American Man-Boy Love Association) - que es una organización de pederastas - y escribió un libro sobre la primera etapa del movimiento activista pro homosexual.

La revista Psychological Reports mostró que los homosexuales, cometen más de la tercera parte de todos los casos de maltrato sexual infantil que se reportan. Un investigador analizó el contenido de la revista homosexual The Advocate entre los años 1972 y 1991, y encontró que entre el 10% y el 20% de sus anuncios, explícitamente incitaban a la pederastia.

Un estudio acerca de hombres encarcelados por practicar la pederastia arrojó que el 30% había practicado el homosexualismo siendo ya adultos, y el 91% de los que habían maltratado sexualmente a niños con los cuales no tenían relación familiar alguna, dijeron que no habían tenido ninguna otra relación sexual que no fuese la homosexual. En otras palabras, su "preferencia sexual" era claramente la homosexual.

El boletín de la corriente principal del sector homosexual de la población, Gay Community News ("Noticias de la Comunidad Homosexual") publicó lo siguiente: "Les practicaremos la sodomía a sus hijos. Los seduciremos en sus escuelas, en sus dormitorios, en sus gimnasios..." (Michael Swift, Gay Community News, 15 de febrero de 1987).

La revista homosexual de noticias, San Francisco Sentinel ("El Centinela de San Francisco"), publicó lo siguiente: "El amor entre hombres y niños es fundamental para la homosexualidad. Para la comunidad homosexual decir que el amor a los niños no es homosexual es ridículo."

El estratégico libro de juegos para las relaciones públicas en pro del homosexualismo, The Overhauling of Straight America ("La reparación general de la heterosexualidad en EE.UU."), es muy claro en cuanto a por qué el movimiento homosexual se empeña en negar que los pederastas sean una parte principal de dicho movimiento. En efecto, el libro dice que "NAMBLA no debe tener parte en la campaña. Los sospechosos de maltratar sexualmente a niños nunca aparecerán como víctimas".

El libro alerta a sus seguidores sobre lo siguiente: "Las masas no deben sentir repulsión a causa de una exposición prematura del comportamiento homosexual". El poeta Allen Ginsberg, uno de los más famosos homososexuales de la historia de EE.UU., apoya decididamente a NAMBLA. (NAMBLA es una organización de pederastas, como se dijo ateriormente.)

El homosexual que influye en las leyes
El homosexual que no asume su enfermedad, y/o que no desea tratarse de su transtorno, intenta por todos los medios hacer ver al resto de la sociedad que sus inclinaciones son normales; trata de influir insistentemente, para que su anomalía sea admitida bajo todos los puntos de vista, y de ese modo librarse de sentido alguno de culpa. Esta manera de proceder del homosexual, es una práctica de autoexculpación, que constituye una falsa tabla de salvación. Busca el refugio uniéndose a otros afectados del mismo padecimiento no asumido. Una vez que han conseguido engañarse unos a otros, terminan por engañarse a sí mismos autoconvenciéndose de que su anormalidad está asumida por el colectivo, mediante el cual pueden tramar el engaño a otros homosexuales y demás heterosexuales.

Ya convencidos de su engaño, y aunándose en diversas asociaciones, ejercen fuerza sobre los políticos influyentes, especialmente los homosexuales, argumentando una gran variedad de falsedades que, desgraciadamente han ido calando en el pensamiento general, como verdades que se han ido admitiendo a costa del derecho a la libertad sexual.

El enfermo de homosexualidad, una vez falsamente libre de culpa, libera a su vez el deseo de practicar su perturbación y para ello arranca la etiqueta de promiscuidad para poner en su lugar la de "derecho a la diversidad de orientación sexual". La promiscuidad, que no ha sido tratada ni curada, y como vicio que arrastra y avanza descontroladamente, les lleva a contaminar indiscriminadamente a la parte más débil de la sociedad: la infancia, y así es como les resulta mucho más fácil comenzar por corromper a los niños física y mentalmente, psíquica y espiritualmente, para que en un futuro, esa sociedad antes corrompida por él mismo, manipulada con el autoengaño, sea la cuna confortable donde ejercer libremente su promiscuidad sin ser señalarado con el dedo por ser homosexual.

Así por ejemplo, la Plataforma Pro Derechos Homosexuales (Gay Rights Platform) de 1972 pidió que se abolieran todas las leyes sobre la edad de consentimiento para las relaciones sexuales. Entonces la Universidad de Massachusetts en Amherst revisó su política de no discriminación para proteger a las personas cuya orientación sexual incluye a menores como objetos sexuales. Un líder activista homosexual en Nueva York se jactó de cómo él había ejercido presión sobe el Consejo de esa ciudad para que se aprobasen leyes a favor de los homosexuales, y que dichas leyes ampliasen su definición de "orientación sexual" para que incluyesen, en sus palabras, al homosexual, el heterosexual, el transexual, el travesti, el pederasta, el sádico, el masoquista, el asexual y todo lo demás que uno pueda imaginarse. Si la pederastia, por ejemplo, pasa a ser definida como "orientación sexual", esta ley pasa a admitir que un perturbado puede violar impune y libremente a nuestra hijita, en pro de un derecho.

El estado ha utilizado programas de estudios a favor del homosexualismo a costa de nuestros impuestos, para enseñarles a los niños que no hay nada anormal, insalubre o inmoral en las relaciones homosexuales; que cualquiera que no está de acuerdo con ésto es un "homofóbico" y un enfermo mental; y que cualquier niño que albergue la más pequeña duda acerca de su "orientación" necesita aprender todo lo más que pueda acerca de las prácticas homosexuales y luego entrar a formar parte del sector homosexual como algo natural.

En las escuelas públicas de la ciudad de Denver enseñan que la homosexualidad es normal, comenzando por el prescolar con una guía para los maestros, titulada "Herramientas educativas para los educadores de la juventud homosexual y lesbiana" ("Gay and Lesbian Youth Tools for Educators"). La guía tenía una encuesta con preguntas como las siguientes: "¿Es posible que tu heterosexualidad sea sólo una etapa que luego vas a superar? ¿Cómo puedes esperar a llegar a ser una persona plena si permaneces sin estar dispuesto a explorar y desarrollar tu potencial homosexual normal, natural y saludable?"

La coordinadora del programa de VIH/SIDA de las escuelas públicas de Denver, Penny Ware, manifestó a un ciudadano que pretendía promover el Rainbow Curriculum ("El Currículo del Arco Iris", que es pro homosexual) y se mostró a favor de darles lecciones de sodomía a los niños, comenzando con las guarderías infantiles.

¿Qué es la homofobia?

La homofobia es la aversión obsesiva hacia las personas homosexuales.
El mal trato a homosexuales es condenable pues se olvida que es un ser humano y que todos los hombres tienen derecho a ser amados porque Dios los ama. El homosexual es un prójimo a quien debemos amar, con todo lo que esta palabra significa: respetar, comprender, consolar, perdonar, darle una gran dosis de esperanza, hacerle ver los bienes que encierra, intentar que viva en el amor y reprobar sus egoísmos, nunca justificarlo. Tampoco podemos olvidar que el amor también es justicia.

No es lícito abrir juicio sobre su responsabilidad. ¿La educación familiar, escolar y ambiental recibida? ¿Las circunstancias que ha vivido o sufrido? ¿Sus luchas y angustias padecidas? ¿Y qué autoridad moral tenemos para juzgar? Recordemos que "Quien juzga al prójimo, a sí mismo se está juzgando" y que "No juzguéis si no queréis ser juzgados". "Con la vara que midiéreis seréis medidos". La prudencia debe guiar nuestros pasos.
Una inclinación sexual desordenada - como cualquier otra inclinación, ya fuera en la soberbia, avaricia, envidia, ira, gula o pereza - no es algo moralmente malo y puede ser motivo de mayor mérito porque exige mayor lucha.
No olvidemos que "santo no es el que menos ha caído sino aquel que más ha luchado para vivir en el amor".


¿Son idóneos los homosexuales para adoptar hijos?
Extenso y serio informe elaborado por la plataforma HazteOir.org, en colaboración con el Foro Español de la Familia y el Instituto de Política Familiar. Coordinado por Pablo Romeu, investigador del área de Análisis y Estudios de HazteOir.org. Ha contado con el asesoramiento y un prólogo de Aquilino Polaino, Catedrático de Psicopatología y uno de los mayores expertos en el tema. Además, han colaborado psicólogos y expertos de primer nivel como Patricia Martinez y Mónica Fontana, profesoras de Psicología de la Universidad San Pablo-CEU.
El documento recopila de manera seria e imparcial 200 estudios e investigaciones relativos a la adopción por parejas homosexuales.

Documento original en formato PDF

NO ES IGUAL
INFORME SOBRE
EL DESARROLLO INFANTIL
EN PAREJAS DEL MISMO SEXO
Mónica Fontana • Patricia Martínez • Pablo Romeu
Edita y Coordina: Hazteoir.org
Colaboran:
Foro español para la familia
IPF: Instituto Política Familia


Resumen ejecutivo
La práctica totalidad de los estudios realizados sobre la evolución de los niños criados por parejas de homosexuales no demuestra nada. Casi todos ellos (incluyendo los realizados en España) carecen del mínimo rigor científi co necesario para poder alcanzar conclusiones con un grado aceptable de validez. Los fallos más habituales de estos estudios son: el tamaño de la muestra (normalmente demasiado pequeño), su falta de aleatoriedad (las parejas homosexuales no son las seleccionadas aleatoriamente, sino que incluso son reclutadas por otros seleccionados o por asociaciones homosexuales), el uso de grupos de control —parejas heterosexuales— inadecuados, así como comparar madres lesbianas solas, con madres heterosexuales divorciadas o separadas, con lo que los hijos de las madres heterosexuales tienen una desventaja debido al trauma del divorcio o separación.

Hasta la fecha, no ha habido ni un solo estudio suficientemente amplio y bien realizado del que sacar conclusiones, por lo que no puede afirmarse en ningún caso, tal y como se ha hecho estos días, que los estudios científicos avalan la adopción por personas del mismo sexo. De los pocos elementos a no descartar de esos estudios, así como de otros estudios rigurosos sobre temas conexos, podemos concluir que en los niños criados por parejas de homosexuales son más frecuentes que en la media de la población ciertas conductas o situaciones que en general resultan desfavorables para ellos:

• Son más frecuentes los problemas psicológicos, y en particular:

– autoestima baja;
– estrés;
– inseguridad respecto de su vida futura en pareja y tener hijos;
– Trastorno de Identidad Sexual;
– rechazo del compañero o compañera del progenitor homosexual como figura materna o paterna y preferencia por vivir con el otro progenitor.


• Son más habituales los trastornos de conducta como:

– drogodependencia;
– disfunciones en la conducta alimentaria;
– fracaso escolar: peores califi caciones y mal comportamiento en clase.


• Es más corriente que sufran experiencias traumáticas:
– ruptura de la pareja: las parejas estables homosexuales en Suecia tienen un índice de ruptura muy superior a los matrimonios (+37% los hombres y +200% las mujeres)
– abusos sexuales paternos: Cameron y Cameron encontraron un 29% de casos en hijos de homosexuales frente a 0,6% en hijos de padres heterosexuales.


• La presencia de conductas o identidades homosexuales es del orden de 8 veces más frecuente que la media.

En relación con el último punto, e independientemente de la valoración moral o social (positiva, indiferente o negativa) que pudiesen merecer las conductas o incluso las meras tendencias homosexuales, lo cierto es los estudios disponibles muestran que las personas homosexuales experimentan con más frecuencia que la población en general ciertas situaciones en principio desfavorables:

• Una salud en general más deteriorada:

– mayor tasa de enfermedades mentales;
– del orden de 4 veces más SIDA y otras Enfermedades de Transmisión Sexual;
– mayor tendencia al suicidio.


• Conductas de riesgo en sus relaciones afectivas:

– más promiscuidad;
– mayor tasa de ruptura de relaciones
– alta tasa de relaciones sexuales con menores de edad.

Evidentemente, cuando una persona adulta elige libremente esta conducta acepta conscientemente estas consecuencias, pero ese no es el caso de un niño que se ve expuesto involuntariamente a circunstancias que le hacen más proclive a correr estos riesgos.

Si aceptamos el bienestar del niño como prioridad, a la vista de la situación de la adopción en España y de la bibliografía disponible sobre el tema, no podemos asegurar en ningún caso la idoneidad de las parejas homosexuales para adoptar niños. Así pues, ante la duda que tal cantidad de bibliografía plantea, nos vemos obligados a abogar en beneficio del menor y solicitar que no se concedan menores en adopción a parejas del mismo sexo.

Completan este informe tres apéndices. El Apéndice 1 contiene una lista de la bibliografía consultada y que hemos considerado relevantes para tratar de determinar la idoneidad de la adopción por parte de personas del mismo sexo. En el Apéndice 2 hemos incluido una lista de los estudios evaluados en Lerner, R. & Nagai, A. K. (2000a). Por último, el Apéndice 3 cita algunos de los estudios evaluados por Belcastro, P., et al. (1993)


Presentación
Por Ignacio Arsuaga
Presidente de HazteOir.org

Ante la reciente tramitación parlamentaria en el Congreso de los Diputados (España) del Proyecto de Ley que pretende dar acceso a las parejas del mismo sexo a la adopción, se ha dicho, con una completa falta de rigor, en algunos medios de comunicación que todos los estudios científicos apuntan a que no hay motivo alguno para negar la adopción a parejas del mismo sexo. El Gobierno y el Parlamento parecen haberse propuesto legislar con base a estos supuestos estudios que apoyan las tesis favorables a la adopción por parejas del mismo sexo.

El presente informe pretende recoger el estado de la cuestión en la investigación científica, cuyas conclusiones difieren sustancialmente de lo que con tanta ligereza se ha difundido: en efecto, según los estudios más fiables, los niños criados por
parejas de homosexuales tienen un desarrollo muy distinto de los que crecen en familias naturales y, en muchos aspectos, perjudicial para ellos. Como podrá comprobar, los autores aportan información y documentación muy relevante sobre los riesgos que plantea la adopción por uniones de homosexuales para los niños, únicos y exclusivos titulares del derecho de adopción en el orden jurídico internacional.

Así mismo, este documento demuestra cómo, desde el punto de vista metodológico, muchos de los estudios que se citan para apoyar la adopción por uniones homosexuales carecen del mínimo rigor exigible para ser calificados de científicos. En definitiva, entendemos que desde la mera técnica legislativa, y sin entrar en consideraciones de cualquier otra índole, no se puede legislar en función de estudios poco solventes como los que se analizan en este informe. Por todo ello, pedimos a los parlamentarios españoles que, en caso de duda o de opiniones contradictorias, voten en contra de un Proyecto de Ley que, de aprobarse, podría
suponer daños irreparables a los niños que fueran adoptados por parejas del mismo sexo.

Prólogo
Por Aquilino Polaino Lorente
Catedrático de Psicopatología
Director del Departamento de Psicología de la Universidad San Pablo-CEU

La realidad social es siempre compleja y en las sociedades democráticas avanzadas mucho más proteica y diversa. El Informe sobre el desarrollo infantil en parejas del mismo sexo al que se me ha hecho el honor, inmerecido por mi parte, de prologar con estas breves líneas, constituye un apretado, completo y riguroso elenco de la información científica disponible sobre esta controvertida cuestión.

La asepsia y objetividad que han demostrado los autores de este Informe parecen haber sido guiadas por aquel principio de Ernst Jünger que nos recuerda que “por tratar de parecer lo que no somos, dejamos de ser lo que somos”. Es mucho el esfuerzo que los autores han debido realizar para ofrecer, en tan sintética exposición, una revisión sistemática y actualizada de las fuentes bibliográficas más relevantes, hoy disponibles, cualquiera que fuere el supuesto sesgo de sus autores y de las revistas donde esos artículos han sido publicados. Nada han rehusado en este trabajo, como tampoco nada han añadido de su cosecha, lo que es muy de agradecer al tratar de esta espinosa y problemática cuestión. Tal vez hayan optado por seguir en esto a Lucio Anneo Séneca, cuando afirmaba que “prefiero molestar con la verdad que complacer con adulaciones”.

Como especialista en psiquiatría —con una trayectoria profesional de casi cuatro décadas asistiendo a las personas que consultan por estos problemas—, he de reconocer la deuda que he contraído con los autores de este Informe. Estoy seguro de que su atenta lectura contribuirá a formar una sólida opinión en quienes titubean y se mecen en las dudas de la incertidumbre, mientras se sofoca y obstaculiza la más justa toma de decisiones. Baste recordar aquí, por último, aquellas esclarecedoras y proféticas palabras de Martín Lutero King, quien nos advertía de que “tendremos que arrepentirnos en esta generación no tanto de las acciones de la gente perversa sino de los pasmosos silencios de la gente buena”. Sin duda alguna, los autores de este Informe no se han quedado mudos, ni han silenciado ningún hecho, como tampoco han hurtado esfuerzo alguno en el trabajo que, afortunadamente, han realizado. Por todo ello, el autor de estas líneas les rinde aquí el modesto homenaje de su más sincera felicitación.


1. Derechos del niño

Frecuentemente se olvida que son los adoptados y no los adoptantes quienes ostentan el derecho de adopción. La adopción debe ir a favor del adoptado y siendo especialmente cuidadosos con su bienestar, independientemente de las aspiraciones de los adoptantes. Dice la Convención de los Derechos del Niño que “los Estados Partes que reconocen o permiten el sistema de adopción cuidarán de que el interés superior del niño sea la consideración primordial” y la propia Declaración de los Derechos del
Niño dice que “el interés superior del niño debe ser el principio rector de quienes tienen la responsabilidad de su educación y orientación”. En cualquier caso, según todas las interpretaciones tanto legales, éticas y científicas, se debe preservar el bien del menor.

Una vez sentado este principio, cabe preguntarse si existe evidencia científica o no sobre la idoneidad de las parejas del mismo sexo para adoptar niños. En las siguientes líneas trataremos de dar respuesta a esta cuestión.


2. Opiniones divergentes de los expertos ¿qué hay detrás?
Resulta chocante que se afirme que hay un consenso entre los investigadores sobre la inocuidad de la adopción por parejas homosexuales, cuando muchos de los más relevantes no están de acuerdo con esa afirmación. Así lo ha manifestado el Presidente de la Asociación Mundial de Psiquiatría (el conocidísimo Juan José López-Ibor), o la propia Asociación Española de Pediatría, que ha declarado que “un núcleo familiar con dos padres o dos madres es claramente perjudicial para el armónico desarrollo de la personalidad y adaptación social del niño”.

Incluso el American College of Pediatricians en su informe “Parenting Issue: Homosexual Parenting: Is It Time For Change? ” (Ver los estudios citados en la bibliografía) se muestra claramente en contra.

¿De quiénes procede entonces ese pretendido consenso? ¿Quién lo defiende? Veamos brevemente quiénes son y cómo trabajan.


2.1. La APA y la AAP
Con frecuencia se esgrimen las declaraciones de la APA —Asociación Psicológica Americana— y los de la AAP —Asociación Americana de Pediatría— donde se citan ciertos estudios como prueba de la inexistencia de problemas en el desarrollo de los niños en parejas del mismo sexo. Sin embargo, parece no existir un solo estudio que muestre lo contrario. Para entender esta situación, hay que conocer a fondo quien realiza estos informes en las asociaciones, los estudios citados, así como los estudios y datos que se omiten.

La asociación más firmemente a favor de la adopción homosexual en sus declaraciones es probablemente, la Asociación Psicológica Americana, que para esta cuestión, dispone del siguiente grupo de trabajo:

• Director. Dr. Armand Cerbone. Activista homosexual. Él y su compañero fundaron la Society for the Psychological Study of Lesbian, Gay, and Bisexual Issues (conocida como la División 44 de la APA). Premiado con la Chicago Gay and Lesbian Hall of Fame.
• Dr. Beverly Green, editor de la publicación homosexual Psychological Perspectives on Lesbian and Gay Issues, entre otras.
• Dr. Kristin Hancock, escritora de la Guidelines for Psychotherapy with Lesbian, Gay, and Bisexual Clients y varias publicaciones homosexuales. Miembro de la División 44.
• Dr. Lawrence A. Kurdek, ha escrito para la publicación homosexual Contemporary Perspectives on Lesbian, Gay, and Bisexual Psychology.
• Dr. Letitia Anne Peplau. Escritora de varios libros de temática homosexual, lesbianismo e ideología de género.
• Dr. Candace A. McCullough, lesbiana conocida por su relación con su pareja, ya que ambas son sordas, y saltaron a la palestra informativa en el 2002 por intentar —y lograr— mediante inseminación artificial que el hijo de su compañera fuera sordo. Por
segunda vez, la compañera de McCullough fue inseminada artificialmente usando esta vez un donante sordo con el fin de aumentar las posibilidades de que el niño fuera también sordo. La primera hija (Jehanne, de 7 años) es sorda total, el segundo
(Gauvin, con 2 años), sólo tiene una pequeña audición en un oído. Según ellas, ser sordo es “una forma de cultura”.

Como vemos, no se trata simplemente de que todas esas personas tengan una conducta homosexual en su vida afectiva (lo cual podría explicar su interés por el tema, pero no necesariamente comprometer su imparcialidad), sino de que son activistas del movimiento gay altamente comprometidos con la promoción de unas ideas muy concretas.

Por tanto, no se puede argumentar que el grupo de trabajo encargado de este tema sea totalmente independiente y se mueva por intereses únicamente científicos.

Prueba de ello la dan personas como Robert L. Spitzer, que fue uno de los responsables de la eliminación de la homosexualidad como enfermedad del DSM-III —Manual de diagnóstico editado por la Asociación Psiquiátrica Americana— que ha sido condenado
al ostracismo profesional por haber cambiado de opinión. También el expresidente de la Asociación Psicológica Americana, Robert Perloff, que habla claramente de “mafias” dentro de la asociación que él presidía, diciendo que “la APA es demasiado
políticamente correcta […] y demasiado obediente a ciertos intereses”.

En cuanto a la Asociación Americana de Pediatría, también tiene un grupo de trabajo dedicado a este tema, encabezado por Ellen Perrin. Cuando se le preguntó en noviembre pasado acerca de sus informes que afirman que las parejas del mismo sexo son idóneas para la adopción, tuvo que reconocer que las muestras no eran lo suficientemente grandes, pero —dijo— que si se sumaban todos los estudios pequeños, se podía confiar en ellos. También afirmó que los niños criados por lesbianas teñían “menos agresividad y eran más tolerantes con la diversidad” y que sufrían “más estrés” que los criados por heterosexuales. Cuando se le preguntó por la posible orientación sexual de estos niños criados por homosexuales afirmó que era una pregunta “homófoba” y no dio respuesta.


2.2. Otros investigadores frecuentemente citados
Muchos de los investigadores que se dedican a este tema tienen, desgraciadamente, una idea preconcebida y realizan sus estudios de manera que confirmen sus ideas. Muy conocidas por este motivo son Charlotte Patterson y Judith Stacey.

Judith Stacey, conocida por sus informes a favor de la adopción por parejas del mismo sexo, ha declarado más de una vez que la presencia de un padre —masculino— es del todo superflua para el correcto desarrollo de un niño. Además, dice no creer en absoluto en la institución familiar y aboga claramente por “ampliarla” a más de dos personas en un artículo de 1996.

La investigadora Charlotte Patterson, lesbiana, ha sido citada en numerosas ocasiones por los jueces para actuar como experta en el tema. Sus propios abogados en un juicio en Florida —ver Amer v. Johnson, (1997)— le solicitaron una copia de la documentación y datos de sus estudios, sospechando que había usado a amigos en su elaboración y que por tanto, carecían de toda validez, y Patterson se negó rotundamente a entregarles los datos. El juez y ambas partes le instaron a hacerlo, pero Patterson no accedió. El juez concluyó que sus estudios eran “cuestionables”. Desde entonces, sus estudios fueron excluidos de
la Corte de Florida. Incluso en otro juicio en Hawai —Baehr v. Miike (1996)— tuvo que reconocer que los hijos de homosexuales padecían de más síntomas de estrés y que los estudios que manejaban no tenían la suficiente representatividad.

Patterson ha defendido en Patterson (1992) la famosa cifra de Kinsey et al. (1948) —que ha sido refutada convenientemente por diversos estudios y estadísticas oficiales— de que el 10% de la población es homosexual, cuando los datos de organismos oficiales como el INE (Datos obtenidos de Hábitos Sexuales de los Españoles del Instituto Nacional de Estadística) nos hablan de casos extremos donde se llega a concentrar un 3’3% de personas que dicen haber tenido alguna relación homosexual, lo cual, conviene recordarlo, no implica que sean homosexuales. Si nos atenemos al único dato fiable que tenemos en España, que es el número de parejas, tenemos que el 0’089% de los núcleos familiares españoles es homosexual. (Datos del Censo realizado por el INE)


3. Informes
¿Qué sabemos realmente sobre el desarrollo de los niños criados por parejas del mismo sexo? En palabras de los doctores Lerner y Nagai, nada puede afirmarse. Veamos algunas recopilaciones críticas con los estudios en cuestión.

Robert Lerner y Althea Nagai revisaron en 2001 -”No Basis: what the studies don’t tell us about same-sex parenting”- 49 estudios tanto favorables como contrarios a la adopción y encontraron graves fallos que invalidaban por completo cada uno de los estudios. (Se puede encontrar la lista de estudios como apéndice a este documento)

En el mismo sentido, Belcastro et al.(1993), “A Review of Data Based Studies Addressing the Affects of Homosexual Parenting on Children’s Sexual and Social Functioning”, analizaron otros 14, siendo al menos 11 inaceptables. (En los apéndices se pueden encontrar varios de estos informes) En palabras de Belcastro: “La conclusión de que no hay diferencias significativas en niños criados por madres lesbianas frente a madres heterosexuales no está sustentada por los estudios publicados.” De la misma forma se pronuncia Wardle (1997), llegando a tildar la calidad de algunos estudios de “algo más que una anécdota”.

También Morgan (2001), revisa 144 artículos y llega a la misma conclusión.

Stacey y Biblarz (2001)(Ver una explicación más exhaustiva sobre este informe más adelante en este documento), desde una óptica pro-adopción, hacen una revisión de 21 estudios pro-adopción dándolos como válidos, pero negando las conclusiones. Si en los estudios dice no haber diferencias entre hijos de parejas heterosexuales e hijos de parejas homosexuales, Stacey y Biblarz argumentan que los hay, pero les restan importancia.

¿Cuáles son los fallos más habituales de estos estudios? Sin duda, el principal es el tamaño de la muestra. La mayoría de estudios disponen de pocos sujetos. Otro de ellos suele ser el grupo de control —parejas heterosexuales— inadecuado, así como la falta de aleatoriedad de la muestra que se usa, ya que las parejas homosexuales no se las selecciona aleatoriamente, sino que incluso son reclutadas por otros seleccionados o por asociaciones homosexuales. Otro de los fallos habituales es comparar madres lesbianas solas, con madres heterosexuales divorciadas o separadas, con lo que los hijos de las madres heterosexuales tienen una desventaja debido al trauma del divorcio o separación.

Hasta la fecha, no ha habido ni un solo estudio suficientemente amplio y bien realizado del que sacar conclusiones, por lo que no puede afirmarse en ningún caso, tal y como se ha hecho estos días, que los estudios científicos avalan la adopción por personas del mismo sexo.


3.1. Tasker y Golombok (95)
Se trata de un interesantísimo estudio debido a que, pese a lo reducido de su muestra (20 varones y 26 mujeres) es el único conocido que ha realizado un seguimiento de los niños biológicos de lesbianas desde su infancia hasta la edad adulta. La edad media de los hijos al final de la muestra es de 23,5 años. En este estudio los hijos de lesbianas demostraron tener una predisposición muy superior a la homosexualidad.

Este estudio fue revisado por el Dr. Williams en el 2000 y encontró que de los resultados, además, se desprendía una autoestima significativamente baja, así como problemas sociales y emocionales en hijos de padres homosexuales.


3.2. Bailey et al (95)
Este estudio de 85 hijos adultos (media de 25,3 años) de padres homosexuales o bisexuales. Las conclusiones arrojaban un porcentaje de hijos con identidad homosexual o bisexual del 9% cuando la media está en torno al 1% en EEUU —según el informe de Remafedi y colaboradores en la revista Pediatrics en 1992—, y alrededor del 3.7% en adultos británicos —Johnson y colaboradores, The Lancet 2001—mientras que en Francia se cifra sobre el 1-2% —ACSF Investigators (1992)—.

3.3. Cameron y Cameron (96)
Este estudio goza de una muestra bastante amplia —más de 4000 sujetos— de personas que respondieron a un cuestionario que se les envió por correo. De entre toda la muestra, 17 afirmaron tener al menos un padre homosexual. Los resultados muestran que 4/6 varones (67%) y 1/11 mujeres (9%) tuvieron una experiencia homosexual y que el 35% se identificaban como homosexuales. Incluso se encontraron diferencias muy significativas en cuanto a si habían mantenido relaciones sexuales con sus padres. El resultado fue de 5/17 (29%) en hijos de padres homosexuales frente a 28/4623 (0.6%) hijos de padres heterosexuales.

3.4. Stacey y Biblarz (2001)
Una recopilación de 21 estudios muy importante debido a que su autora —Judith Stacey— ha defendido pese a las evidencias que no existen diferencias entre niños criados por homosexuales y heterosexuales. Sin embargo, en esta recopilación reconoce por primera vez que las madres lesbianas provocan un efecto “feminizante” en niños y “masculinizante” en niñas. Es más, explica que los hijos de las madres lesbianas parecen no adaptarse al rol propio de su sexo. La propia autora dice textualmente que “las niñas adolescentes criadas por madres lesbianas parecen ser más aventuradas sexualmente […] en otras palabras, una vez más, los niños (especialmente las niñas) criadas por lesbianas parecen desligarse de las normas de género tradicionales, mientras los niños criados por madres heterosexuales parecen aceptarlas.”

3.5. González M del M et al. (2002)
El informe “Dinámicas Familiares, Organización de la Vida Cotidiana y Desarrollo Infantil y Adolescente en Familias Homoparentales” es prácticamente el único realizado en nuestro país acerca del desarrollo de niños por parejas del mismo sexo y es por ello por lo que lo analizamos minuciosamente.

Siguiendo los puntos marcados en artículos como el de de Irala, J. y Martinez-González, MA (2004) y otros, encontramos serias deficiencias en este informe:

1. Los 28 núcleos familiares que estudia son del todo insuficientes para sacar ninguna conclusión. Es más, si hay que dividir estos casos en hijos de anteriores relaciones heterosexuales (15) —que sí han tenido madre y padre durante cierto tiempo—, adopción (5) e inseminación (5), sin contar 3 de los casos donde el padre biológico no tiene la custodia del menor, y además tenemos en cuenta que 14 de los 28 núcleos familiares eran monoparentales, tenemos que concluir que ningún científico serio trataría de sacar conclusiones de una muestra de tal tamaño. También es significativo que se contactara 60 familias y se desecharan más del 50%.

Los investigadores tienen que admitir su discutible representatividad pero lo argumentan de la siguiente manera: “La muestra estudiada no ha podido elegirse aleatoriamente, sino que ha sido incidental, o lo que es lo mismo, la configuran familias que aceptaron participar voluntariamente,[…] En este sentido, puede discutirse la representatividad de la muestra pero, como argumentan Patterson y Redding (1996), “en este momento hay tantas razones para argumentar que las muestras no representan a la población de madres lesbianas, padres gays y sus hijos o hijas como las que existen para argumentar que sí las representan”.

Ciertamente ni en nuestra sociedad, ni que sepamos en ninguna otra, se dispone de datos fidedignos del conjunto de familias homoparentales, por lo que no sabemos si estamos estudiando una muestra que representa al universo poblacional o no”.

La explicación no es en absoluto satisfactoria. La muestra no puede ser representativa sencillamente porque es demasiado pequeña per se, independientemente de que se conozca o no —que sí se conoce, ahí están los datos del INE antes citados— el universo poblacional. Muchas otras investigaciones desconocen también el universo poblacional por falta de datos fidedignos pero no se escudan en esa razón para ofrecer una muestra tan pobre. Además, no puede ser representativa porque la selección no ha sido aleatoria, sino que las personas que participan tienen una intencionalidad, puesto que lo hacen de forma voluntaria o incluso reclutadas por asociaciones homosexuales.

2. Como se acaba de indicar, la selección de la muestra no ha sido aleatoria. Son las propias parejas, asociaciones de homosexuales o anuncios en publicaciones de temática homosexual, entre otras, la principal fuente de sujetos. Esto junto con la selección de una muestra pequeña, hace preguntarse si no han sido seleccionada la muestra de forma intencionada. Incluso los autores reconocen su falta de aleatoriedad —ver anterior punto— y por tanto, el sesgo de selección inherente.

3. Es significativo que tanto el nivel de estudios —61,5% con estudios universitarios— como el nivel económico —sueldo medio de 1969€, frente a la media nacional de 1031€— de las parejas homosexuales es muy superior a la media. De nuevo, nos asalta la sospecha de la selección intencionada.

Los investigadores argumentan sobre este tema que “podría plantearse que los datos obtenidos tuvieran un sesgo, dado que la muestra incluía una sobrerrepresentación de familias de clase media-alta. […] dos circunstancias contribuyen a dar credibilidad a los resultados obtenidos: de una parte, el hecho de que sean coincidentes con los que han encontrado otros grupos de investigación de distintos países […] y, de otra, que las muestras de comparación estén extraídas del entorno social de la propia muestra, y no haya diferencias entre una y otras. Yendo un poco más allá en esta argumentación, si se plantea que los datos obtenidos pueden deberse a la extracción social de la muestra, sus recursos físicos y psicológicos, sus valores y prácticas educativas o su implicación con el desarrollo y la educación de sus hijos e hijas, se está reafirmando lo que exponíamos en la reflexión anterior: son todas estas dimensiones, y no la orientación sexual en sí, las que pueden contribuir a configurar el desarrollo en uno u otro sentido”.

Ya se han explicado convenientemente la multitud de fallos y deficiencias que estos estudios presentan por lo que la primera razón no es válida para justificar una media de estudios y nivel económico superior. Es decir, no se puede validar la suficiencia metodológica de un estudio usando otros estudios a todas luces deficientes. La segunda razón, que las muestras extraídas del
propio entorno aseguran un igual nivel económico podría argumentarse en el caso de una muestra aleatoria, pero no en este caso, donde la muestra ha sido seleccionada. Si la muestra no es aleatoria, entonces el grupo de control tampoco puede serlo —ver Lerner, R. & Nagai, A. K. (2000a), acerca de los errores típicos de este tipo de estudios— y se debe seleccionar convenientemente para asegurar que no hay variables que produzcan resultados erróneos.

La pertenencia a un mismo centro escolar en absoluto asegura un mismo nivel económico de los padres o un mismo nivel de estudios como afirman los autores.

La última afirmación es del todo errónea e impropia de una profesional de la materia. Si los factores social y económico influyen en el desarrollo del niño, y esos factores no son controlados en la muestra de control, entonces no se puede afirmar en ningún caso que el factor orientación sexual paterna no influye a la vista de los resultados. En otras palabras, si los niños se desarrollan mejor en familias desahogadas económicamente y con buena formación académica, entonces la investigadora debería haber controlado estos aspectos en la muestra de control, porque, de otra forma, no podemos asegurar si la variable orientación sexual paterna influye, ya que es posible que ambas variables condicionen el resultado.

4. Se usan dos grupos de control, el primero es de niños del mismo sexo (control de sexo) compañeros de clase de los estudiados. El segundo es un grupo de control de niños del mismo nivel educativo con familias del mismo tipo (control de familia), es decir, monoparentales, reconstituida, etc. Como se puede observar el estudio toma grupos de control totalmente aleatorios, donde no se controlan las variables, mientras que la muestra ha sido necesariamente –o, tal vez, intencionalmente— seleccionada. Como ya se ha comentado antes, este método para seleccionar una muestra de control es del todo erróneo en este caso.

5. La muestra de hijos se compone de 25 niños, 5 tenían de 3-6 años, 12 tenían de 6-12 años y los 8 restantes entre 12-16 años. Llama la atención que no se estudie ni un solo caso de mayores de 16 años, pese a que se disponía de 9 casos, ya que se nos impide evaluar la repercusión de la homosexualidad de los padres a una edad donde pueda observarse de forma correcta la orientación e identidad sexual. De nuevo, se cierne sobre el estudio la sospecha de la selección intencionada de la muestra.

Los investigadores llegan a darse cuenta también de este problema y sugieren “ampliar la muestra no sólo en número, sino también en edades: entrevistando a chicos y chicas mayores de edad, que han vivido y crecido en hogares homoparentales”. De nuevo nos encontramos ante otro estudio con graves deficiencias, pero aún así, sería conveniente destacar ciertas tendencias que se repiten una y otra vez en todos los estudios. En palabras de los propios autores: “en dos indicadores estudiados, sí obtuvimos diferencias significativas: la flexibilidad en los roles de género y la aceptación de la homosexualidad, ambos con puntuaciones mayores en las chicas y chicos de nuestra muestra que en quienes integraban sus muestras de control”. Pese a que los investigadores en su estudio tratan de disfrazarlo de “tolerancia” y decir que la sociedad ve bien que se rompan los roles de
género, este hallazgo confirma lo que los estudios sugieren de una forma clara o velada: existen diferencias. Se podría discutir sobre si son deseables o no estas diferencias, pero no se puede discutir que en todos los estudios se aprecia cierta tendencia a estas diferencias.

Sin perder de vista las deficiencias del estudio, es de destacar otro dato relevante por ser bastante original: las madres biológicas aseguran que sólo el 36% de sus hijos ven a sus compañeras como una figura “materna”. Es decir, que las propias madres
observan que sus hijos no ven a sus parejas como una figura “materna”.


4. Otros estudios

Otros estudios indican otras variables a tener en cuenta para la adopción por parejas del mismo sexo. Por ejemplo:

1. Cameron y Cameron (2002) reflejan los múltiples problemas de identidad sexual que ocurren en niños educados por parejas del mismo sexo.

2. Lewis (1980) pese a que es favorable a la adopción de los hijos por parte de parejas del mismo sexo, muestra problemas de convivencia entre los hijos y la madre biológica o su compañera. Muchos de los niños fueron llevados a terapia por sus madres, y tras preguntarles, identificaban a la terapeuta, en palabras de Lewis, como “la co-conspiradora de su madre”. Afirma Lewis que tras alguna cita fallida con gente del sexo opuesto, algunos hijos se planteaban salir con personas de su mismo sexo, y que alguno incluso afirma que si le contaba su fracaso a su madre, ella le animaría a probar con personas de su propio sexo.

3. Deevy (1989) indica que los niños con padres homosexuales muestran síntomas de estrés, ira hacia su padre/madre biológico/a o su compañero/a, baja autoestima, mayor índice de drogodependencia y una tendencia a autolesionarse. Osman (1972) en el mismo sentido, indica una relación tormentosa de un hijo de 16 años con la compañera de su madre.

4. Javaid (1993) realiza un estudio sobre hijos de madres homosexuales, nacidos en un matrimonio heterosexual anterior. Encuentra que los propios hijos “manifestaban ciertas reservas” hacia la madre homosexual, algunos incluso tenían una mala relación con ella. Además, se mostraban inseguros respecto a una vida futura en pareja y a tener hijos. Indica Javaid que los hijos
habitualmente preferían vivir con sus padres, puesto que no se identificaban con la experiencia homosexual de su madre.

5. Tripp (1998) argumenta que la ausencia de un padre o una madre tiene consecuencias perjudiciales para la salud física y psíquica del niño.

6. En varias revistas científicas de psiquiatría americanas, como el Journal of American Academy of Child and Adolescent Psychiatry o Health Psychology y estudios como Welch , Collings y Howden-Chapman (2000); Rothblum (1990) y Sandfort, de Graaf, Bijl y Schnabel (2001) donde se indica que existe una probabilidad mucho mayor de que los gays, lesbianas y bisexuales presenten enfermedades mentales, más conductas sexuales de riesgo y en general, una salud mucho más deteriorada que las parejas heterosexuales.

7. En Remafedi (1994a) y Remafedi (1994b) se entrevista a 239 hombres homosexuales y bisexuales. El 42% afirmó haber sufrido abusos sexuales siendo menor. Doll et al. (1992) en el mismo sentido, encuentran un 40.8%.

8. Goode y Troiden (1980) afirman que, de una muestra de 150 hombres homosexuales de entre 30 y 40 años, el 69% tuvo algún contacto sexual con un menor, (en EEUU la mayoría de edad se alcanza con 21 años) desde que cumplió los 21 años, aunque precisa que sólo el 9% de estos menores tenía 16 años o menos. Indica que el 45% había tenido 6 o más compañeros sexuales menores de edad, el 78% había participado de sexo en grupo y el 65% había tenido hasta la fecha más de 100 compañeros sexuales.

9. Hablando sobre trastornos de conducta en la alimentación entre jóvenes, Martinez-Gonzalez et al. (2003) encuentran que una familia distinta a un matrimonio tradicional está directamente asociada con un riesgo significativamente mayor mayor.

10. Green y Bozett (1991), muestra que los hijos de parejas heterosexuales, frente a los de lesbianas, tienden a ser más agresivos, más dominantes y con una necesidad de autoafirmación mayor. Pese a que Green y Bozett tratan este hallazgo como positivo para los hijos de lesbianas —incluso usando terminología negativa para un comportamiento habitual en los hijos de heterosexuales—, lo cierto es que estos rasgos son propios de un rol masculino, del que carecen los hijos de las lesbianas.

11. El conocido macroestudio de 1.994 “The Social Organization of Sexuality: Sexual Practices in the United States”, donde se indican las costumbres sexuales en los EEUU, da los siguientes datos acerca de la estabilidad de las parejas homosexuales:

– Número medio de parejas sexuales en el último año: 1,2 en heterosexuales frente a 8 en homosexuales.
– Número medio de parejas sexuales en la vida: 4 frente a 50.
– Entrevistados que se declaran monógamos, es decir, 100 % fieles a su pareja: 85% frente a menos del 2%.

12. Kurdek y Schmitt (1986) indican que las relaciones homosexuales son mucho más inestables. Duffy y Rusbuilt (1985-86) argumentan que las parejas de homosexuales varones son más estables, pero los datos que aporta muestran una clara discrepancia. Sin incluir los matrimonios, se declaran 100% fieles a su pareja, el 41% de los varones homosexuales, el 76% de los varones heterosexuales y el 88% de las mujeres heterosexuales. En el mismo sentido se muestra Rothblum (1990), hablando de lesbianas.

13. Brooks (1989) indica que las aventuras sexuales de los padres tienen un efecto negativo en los hijos.

14. De acuerdo con Miller et al. (1980), que realiza un estudio sobre las actitudes de varias mujeres heterosexuales y homosexuales, las mujeres homosexuales tienen actitudes negativas hacia los hombres. En este sentido, cita a Loney (1973), que
recoge la respuesta mayoritaria de las mujeres lesbianas estudiadas, que creen que los padres —masculinos— no tratan bien a sus hijos. Miller hace un compendio de citas en las que relaciona este hecho con una mala o pobre relación de las mujeres homosexuales con su padre, basándose a su vez en otros estudios previos. Entre otros, Bell (1978); Caprio (1954) y Saghir y Robins (1973).

15. Herrell et al. (1999) realiza un informe sobre orientación sexual y suicidio. Fergusson et al. (1999) indica también una relación en este sentido. La propia Federación de Asociaciones de Gays, Lesbianas y Transexuales (FEGLT) dispone en su página web de un documento en francés sobre la tendencia al suicidio de los jóvenes homosexuales.

16. Según el INE, el número de varones afectados de SIDA a junio del 2003 por contacto sexual es de:

– Homosexuales/bisexuales: varones 9.058
– Heterosexuales: varones 5.899
– Desconocido/No Contesta: varones 2.402

Suponiendo que los “desconocido/N.C.” son heterosexuales, y suponiendo un límite máximo de población homosexual masculina en España del 3’3%, tenemos que la probabilidad de padecer SIDA se dispara casi 4 veces en el caso de varones homosexuales.

17. Según informe Andersson, G. et al. (2004) “Divorce-Risk Patterns in Same-Sex ‘Marriages’ in Norway and Sweden”, las uniones homosexuales en Suecia —unión homosexual con las mismas consecuencias que el matrimonio, incluido adopción desde 1995— y Noruega —solo está legalizada la unión homosexual desde 1993— tienen un riesgo de divorcio superior en un 50% en el caso de los gays y el 167% en el caso de las lesbianas. Si se controlan las variables demográficas que provocan riesgo de divorcio, la situación no mejora: un 37% más para los gays y 200% para las lesbianas. Si se tiene en cuenta que en Suecia hay 53 divorcios por cada 100 matrimonios, la cifra de divorcios entre homosexuales adquiere una dimensión todavía mayor.

18. Estudios relativos a Holanda, de Xiridou et al. (2003), muestran que la duración media de una relación entre homosexuales “estable” es de un año y medio.

19. Según Deneen (1994) también sobre Holanda, el número medio de compañeros en personas homosexuales con relación estable es de 2’5 el primer año, y llega hasta 11 el sexto año, aunque, reconoce el autor que son pocas las parejas homosexuales que llegan al sexto año. McWhirter y Mattison, en su estudio de 1984 se ven obligados a constatar que en las parejas homosexuales no existe la fidelidad sexual, aunque lo disfrazan argumentando que la verdadera fidelidad es la emocional.

20. Orejarena, Cortés, Ávila y Santelis; así como Barlow y Durand; Belloch, Sandin y Ramos y Green, indican que el trastorno de la identidad sexual —identificación con el sexo opuesto—, definido como un trastorno por los manuales de psiquiatría, es debido a una falta de modelos paterno o materno. También habla del exceso de celo materno o paterno como causante. Belloch et al. van más allá e indican que muchas veces la causa puede ser forzar al niño a adoptar conductas del sexo opuesto, y que en ocasiones son alentados a ello por los propios padres. En el mismo sentido se pronuncian Person y Ovesey (1983).

21. Biller (1971), (1974) y (1993) recopila más de 1000 estudios y artículos sobre la importancia del rol paterno en el desarrollo del niño, y en contraposición con Judith Stacey, encuentra que este es muy beneficioso para el niño. En el mismo sentido, Pedersen (Ed.) (1980) y Radin et al. (1991). Estos últimos encuentran que, en hogares de monoparentales, donde sólo hay una madre, la influencia del abuelo es beneficiosa para el niño, mientras que estos beneficios se pierden si sólo está presente la abuela. La autora concluye que la presencia de un rol masculino para el niño, en ausencia del padre, es beneficiosa y viceversa. Es decir, que la ausencia de este rol es perjudicial.

22. Morgan (2001) revisa 144 informes sobre el tema y concluye que muchos estudios tienen graves fallos y carencias, que muchos —incluidos los favorables a la adopción homosexual— muestran una tendencia a la homosexualidad de los niños, la confusión de género es habitual entre hijas de lesbianas, también son habituales problemas psicológicos en los hijos, etc. Además, recoge informes de EEUU, Gran Bretaña, Holanda y Nueva Zelanda donde se indica que el matrimonio en el sentido tradicional de la palabra es el mejor entorno para criar a los hijos.

23. Heineman (2004), una persona favorable a la adopción por personas del mismo sexo, tiene una visión distinta de los roles masculino y femenino de lo habitual en la literatura favorable a la adopción. Heineman no dice que la madre —en el caso de parejas gays— o el padre —lesbianas— no sean necesarios, sino que sugiere que el niño en estos casos debe asumir que el padre o la madre está ausente. Es decir, según Heineman, el niño tiene dos padres y una madre que no está, o dos madres y un padre que no está.

24. En general, Bronstein et al. (1993), asegura que los niños que no pertenecen a una familia tradicional tienen más problemas psicológicos, teniendo peor comportamiento en las aulas, peores calificaciones, baja autoestima, etc.

25. Daily (2001) hace una aproximación al problema de los estudios de adopción homosexual muy buena. Realiza una revisión sobre la promiscuidad sexual y salud de las parejas homosexuales, así como una revisión de los problemas de identidad de sexual en los niños, haciendo especial incidencia en los distintos roles que el padre y la madre representan, indicando que no pueden ser asumidos por parejas del mismo sexo.

26. Asch (1997) es una recopilación de vivencias de madres lesbianas con sus hijos. Algunas madres describen hijos con síntomas de Transtorno de Identidad Sexual. Se describe el caso particular del hijo de la autora, y alguna anécdota muy ilustrativa, como cuando la profesora del parvulario solicita a los niños que se dividan en chicos a un lado y chicas al otro y el niño en cuestión se queda en medio. La autora, lejos de observar un comportamiento extraño en el niño, acusa a la sociedad de no amoldarse a su hijo.

27. Turner et al. (1990) indican que las madres lesbianas son abiertamente hostiles a los roles masculinos. Así, en el estudio pueden observarse actitudes como negarse a ofrecer juguetes asociados con el rol masculino a los niños.

28. Saakvitne (1998) y Eisold (1998) sostuvieron una discusión acerca del caso de estudio presentado en este último. Se trata de un caso de estudio que muestra un hijo de padres gays que identifica a la empleada del hogar como su madre. Se da el caso de que el niño cree que las madres se “contratan y despiden”. El niño sufre psicológicamente puesto que la asistenta es despedida
al involucrarse emocionalmente con el niño, además de la llegada a casa de otro hermano adoptado. Vista la situación, la pareja homosexual decide llevarlo a terapia. El terapeuta descubre que el niño llevaba tiempo recogiendo dinero, pensado que si reunía el suficiente, podría, en sus propias palabras, “comprar otra mamá”. Argumenta Eisold que, a la vista del caso, los niños se desarrollan mejor en hogares con un padre y una madre, y que tal necesidad no se trata de una imposición social, sino un imperativo biológico, ya que al niño nadie le ha enseñado a necesitar una madre —más bien al contrario— y sin embargo, él la identifica en la asistenta y siente la necesidad de tener una.

29. En McCandish (1987) es un estudio sobre parejas de lesbianas que recurren a la inseminación artificial. Ocurre una conducta similar a la anterior, que muestra una relación poco clara entre la compañera de la madre biológica y el hijo. Un niño intenta llamar a la compañera de su madre “papá” y ambas le explican que esto no es adecuado. El niño se dedica a explicar a aquello que llaman por teléfono preguntando por su padre la situación, y les dice que es con la compañera de su madre con quien quieren hablar.

En el mismo artículo, McCandish cuenta que los niños desde la edad de 4 años van pidiendo a varones “que sean sus papás”, preguntan dónde está su papá o expresan su deseo de tener uno. “¿Tienen los niños derecho a conocer a su padre? ¿Les dañará psicológicamente no conocerle jamás? ¿Cómo le explicará la pareja quien es su padre? Ninguna de estas es una pregunta sencilla” dice Pies refiriéndose a esta cuestión en Pies (1985).

Además, McCandish asegura que la llegada del hijo ha sido un impacto en mayor o menor medida para la pareja y que incluso alguna estaba planteándose la separación.

30. Pies (1985) explica algunos de los conflictos de las parejas de lesbianas para tener hijos por inseminación artificial, ya que en ocasiones, ambas quieren y tienen que decidir cuál de las dos, o si ambas lo harán y en qué orden. Indica también problemas en la pareja por el cariño del niño. En este sentido, Agbayewa y Oluwaafemi (1984) muestran también problemas en la pareja, en este caso de celos por el cariño del niño.

31. Aunque Cramer (1986) argumenta que no hay ninguna evidencia de que algún padre gay haya rechazado a su hijo, lo cierto es que en Robson (1997) se muestran varios casos de lo contrario. Hay muchos otros factores a considerar de los cuales se pueden encontrar múltiples estudios en la bibliografía
.

5. Conclusión
Pese a lo que muchos investigadores afirman la suma de muchos estudios inválidos o deficientes no permiten sacar conclusiones válidas o suficientes. Sin embargo, después de una revisión extensa de todo tipo de informes relativos a adopción por parejas homosexuales, observamos que no existe un acuerdo entre los distintos investigadores si bien, puede argumentarse que existe una duda razonable sobre la idoneidad, debido a que tanto aquellos estudios que son contrarios a la adopción como muchos de los que son favorables, indican diferencias en los niños criados por parejas homosexuales. Basándose posiblemente en ciertas ideologías en vez de en las evidencias, ciertos autores tratan de ocultar sus hallazgos o de matizarlos como si las diferencias halladas fuesen “beneficiosas”.

Por otro lado, hemos nombrado y explicado multitud de estudios que, sin entrar en la temática homosexual, aconsejan una familia formada por padre y madre para la crianza de los niños, otros muchos nos hablan de la necesidad de estabilidad de la pareja, multitud de datos confirman de manera imparcial la inestabilidad inherente en las parejas del mismo sexo. Otros estudios indican,
por ejemplo, la mayor tendencia a sufrir afecciones psicológicas en personas homosexuales, revelan un grado elevado de casos de trastornos de identidad sexual en los niños criados por homosexuales, o indican rechazo de la pareja homosexual del padre/madre biológico por parte del hijo o la búsqueda del referente ausente —padre o madre.

Aparte de consideraciones éticas o morales, en las que este documento no pretende entrar, es prudente tener en cuenta otras de carácter pragmático, como la situación en España de la adopción. Según la Secretaría de Estado de Servicios Sociales, Familias y Discapacidadcios Discapacidad, España es el primer país en adopciones de Europa. El 80% de los niños que son adoptados por españoles vienen de otros países puesto que hoy es muy difícil conseguir menores españoles en adopción, por haber mucha demanda de parejas españolas. De los 5541 niños adoptados el año pasado (2004) en el extranjero, 2.389 provienen de China, 1.618 de Rusia, 349 de Ucrania y 256 de Colombia. Pese a las informaciones del Gobierno, estos países niegan la adopción a parejas del mismo sexo. Nos preguntamos si no se estará corriendo el riesgo de condenar a una infancia de orfanato a más de 5.000 niños cada año cuando los países donde se realizan estas adopciones se nieguen a otorgarlas, por temor a que no se cumpla su ley.

Al iniciar esta este documento hemos asentado el bienestar del niño como prioridad. Después de ver la situación de la adopción en España y repasar la bibliografía disponible sobre el tema, no podemos asegurar en ningún caso la idoneidad de las parejas homosexuales para adoptar niños. Así pues, ante la duda que tal cantidad de bibliografía plantea, nos vemos obligados a abogar en beneficio del menor y solicitar que no se concedan menores en adopción a parejas del mismo sexo.


6. Agradecimentos
Las fuentes utilizadas para elaborar este documento son muchas y muy variadas. Sin tratar de ser exhaustivo, puede encontrarse más información en:

• HazteOir.org: http://www.hazteoir.org/
• NARTH: http://www.narth.com/
• FEGLT: http://www.felgt.org/webportal
• COGAM: http://www.cogam.org/
• Universidad de Navarra: http://www.unav.es/
• Plataforma “No es igual”: http://www.noesigual.org/
• Universidad Nacional de Colombia: http://www.unal.edu.co/
• Universidad de Columbia (EEUU): http://www.columbia.edu/
• APA: http://www.apa.org/
• AAP: http://www.aap.org/
• Instituto Nacional de Estadística: http://www.ine.es/


Quisiéramos mostrar nuestro especial agradecimiento a Dale O’Leary y a “United Families” http://www.unitedfamilies.org/ por cedernos parte de su trabajo desinteresadamente.

Apéndice 1: Bibliografía(Ver documento original en PDF)
Se incluyen en esta bibliografía artículos y documentos de todo tipo y opinión, sin exclusión alguna, con la única condición de que puedan ser relevantes para determinar la idoneidad de la adopción por parte de personas del mismo sexo, de manera que el interesado pueda hacerse una idea global del estado de la cuestión. Algunos de ellos no han sido citados directamente en este texto, pero los consideramos interesantes por su contenido. La mayoría se refieren directamente a la homosexualidad y adopción, otros tratan aspectos importantes, como la promiscuidad sexual o la salud en las parejas homosexuales.

Apéndice 2: Estudios evaluados en Lerner, R. & Nagai, A. K. (2000a)
(Ver referencias en la bibliografía)

1. Bailey, J.M., Bobrow, D., Wolfe, M., y
Mikach, S. (1995)
2. Barret, R.L., and B.E. Robinson, (1990)
3. Bigner, J.J. y Jacobsen, R.B. (1992)
4. Bigner, J.J., y Jacobsen, R.B. (1989a)
5. Bigner, J.J., y Jacobsen, R.B. (1989b)
6. Bozett, F. (1980)
7. Brewaeys, A., I. Ponjaert, E.V. Van Hail,
y S. Golombok, (1997)
8. Cameron, P. y Cameron, K. (1996)

Apéndice 3: Algunos estudios evaluados por Belcastro, P., et al. (1993)
(Ver referencias en la bibliografía)

1. Golombok, S. et al. (1983)
2. Green, R. et al. (1986)
3. Hoeffer, B. (1981)
4. Kirkpatrick et al. (1981)
5. Lewis, K. (1980)
6. Miller, B. (1979)
7. Puryear, D. (1983)
8. Rees, R. (1979)

Participan en la elaboración del documento:


Aquilino Polaino Lorente: Médico cirujano por la Universidad de Granada. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Navarra, se especializó en el campo de la Psiquiatría y de la Psicología Clínica. Catedrático de Psicopatología en la Universidad Complutense. Director del Departamento de Psicología de la USP-CEU. Director de la División del Departamento de Psicología de la USP-CEU. Director de la División de Psicología y Psiquiatría del Instituto de Ciencias para la Familia (Universidad de Navarra). Presidente de la Sección de Educación Especial de la Sociedad Española de Pedagogía. Autor prolífico de artículos y libros.

Patricia Martínez Peroni: Profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad San Pablo-CEU y de la Universidad Francisco de Vitoria. Imparte las asignaturas de Antropología psicológica, Historia de la psicología y Psicología de la personalidad, y las diferencias individuales. Máster en Filosofía.

Mónica Fontana Abad: Profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad San Pablo-CEU. Imparte las asignaturas de Evaluación familiar y Terapia familiar. Autora de numerosos artículos y libros sobre la adopción, como Instrumentos de evaluación en la adopción, Programas de intervención psicopedagógica en el proceso adoptivo o la adopción: evaluación psicológica del niño y selección de los padres adoptantes, entre otras publicaciones. Miembro de la Junta Directiva de la Asociación Española para el Estudio y la Investigación de la Terapia Familiar.

Pablo Romeu: Investigador del área de Análisis y Estudios de la Asociación HazteOir.org. Ingeniero Informático por la Universidad Jaime I de Castellón.






Declaraciones en el Senado Español sobre la adopción por parte de homosexuales


El Profesor Don Aquilino Polaino Lorente es un eminente médico cirujano por la Universidad de Granada. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Navarra, se especializó en el campo de la Psiquiatría y de la Psicología Clínica. Catedrático de Psicopatología en la Universidad Complutense. Director del Departamento de Psicología de la USP-CEU. Director de la División del Departamento de Psicología de la USP-CEU. Director de la División de Psicología y Psiquiatría investigador del Instituto de Ciencias para la Familia (Universidad de Navarra). Presidente de la Sección de Educación Especial de la Sociedad Española de Pedagogía. Autor de 47 libros sobre salud y prolífico escritor de artículos al respecto.


El Doctor Polaino ha hecho declaraciones recientemente (20 junio 2005) en el Senado, a propósito del proyecto de Ley por la que se modifica el código civil español en materia de derecho a contraer matrimonio a parejas del mismo sexo. En particular, el profesor Aquilino comparece requerido como experto para informar sobre los efectos que tiene en el desarrollo de los menores su posible adopción por parte de parejas homosexuales.
Pinche aquí para conocer íntegramente la intervención del Doctor Aquilino Polaino en el Senado, en formato PDF.





Enlaces relacionados
Courage la organización que ayuda a las personas homosexuales a vivir una vida casta.
Vida humana Internacional
HazteOir.org: http://www.hazteoir.org/
NARTH: http://www.narth.com/
FEGLT: http://www.felgt.org/webportal
COGAM: http://www.cogam.org/
Universidad de Navarra: http://www.unav.es/
Plataforma “No es igual”: http://www.noesigual.org/
Universidad Nacional de Colombia: http://www.unal.edu.co/
Universidad de Columbia (EEUU): http://www.columbia.edu/
APA: http://www.apa.org/
AAP: http://www.aap.org/
Instituto Nacional de Estadística: http://www.ine.es/
Dale O’Leary y a “United Families” http://www.unitedfamilies.org/

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