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Disposiciones del Vaticano sobre el pan y el vino litúrgicos


Circular de la Congregación para el Culto Divino: 
es grave usar fruta, azúcar, miel y otras bebidas

Por: Doménico Agasso | Fuente: LaStampa.it

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Desde la cerveza en lugar de vino, hasta las hostias «consagradas» con una espolvoreadita de miel o azúcar para que sepa mejor, hay varios disparates en la celebración de las misas. Pero ahora la Iglesia frena los abusos litúrgicos. Hay que vigilar el origen y la calidad del pan y del vino usados en la Celebración. También hay que revisar la honestidad de los productores y cómo son tratados los productos en los lugares de venta. Hay que evitar que acaben en las estanterías de los supermercados con todo y ofertas especiales. Son algunas de las indicaciones que el Prefecto de la Congregación para el Culto Divino, el cardenal Robert Sarah, da «por encargo del Santo Padre Francisco» en una carta a los obispos.

El problema es que si hasta ahora la tarea de confeccionar las hostias y el vino para la misa estaba en manos de algunas comunidades religiosas, «hoy estos se venden incluso en los supermercados, en otras tiendas y por internet». Y entonces, el cardenal ofrece precisas indicaciones a los religiosos, por ejemplo que se garantice que los productos eucarísticos tengan certificados específicos. El ordinario, subraya el Vaticano, debe «recordar a los sacerdotes, en particular a los párrocos y a los rectores de las iglesias, su responsabilidad a la hora de verificar quién provee el pan y el vino para la Celebración y la idoneidad de la materia».

Después se recuerdan las disposiciones ya establecidas para el pan eucarístico, sobre todo en la forma de las hostias: debe ser pan ácimo, «exclusivamente de trigo y preparado recientemente, para que no haya peligro de descomposición». No se admite añadir azúcar, fruta o miel. Así como tampoco se admiten las hostias «completamente» sin gluten. En cambio son «materia válida —recuerda la circular del Dicasterio presidido por el cardenal Sarah— las hostias parcialmente sin gluten y tales que en ellas haya una cantidad de gluten suficiente para obtener la panificación sin añadir sustancias extrañas y sin recurrir a procedimientos que desnaturalicen el pan». Sí se puede usar «materia eucarística confeccionada con organismos genéticamente modificados». Y no hay que recordar, se supondría, «que las hostias deben ser confeccionadas por personas que no solamente se distingan por su honestidad, sino que también sean expertas en su preparación y que cuenten con los instrumentos adecuados».

El vino nunca puede ser sustituido por otras bebidas: «Debe ser natural, del fruto de la vid, genuino, no alterado ni mezclado con otras sustancias extrañas», recuerda la circular del Culto Divino, que también exhorta a tener cuidado con su conservación para que «no se convierta en vinagre. Está absolutamente prohibido usar vino cuya autenticidad y origen sean dudosos: la Iglesia exige, de hecho, certeza con respecto a las condiciones necesarias para la validez de los sacramentos. No se admita, además, ningún pretexto a favor de otras bebidas de cualquier tipo, que no constituyen materia válida».

Para los sacerdotes que han tenido problemas de alcoholismo, la misa debe ser celebrada con el mosto y no con el vino.

En relación con el mosto, «el jugo de uva —advierte la circular— que debe ser fresco y ser conservado suspendiendo la fermentación mediante procedimientos que no alteren la naturaleza (por ejemplo congelamiento), es materia válida para la Eucaristía».

Sarah sugiere que «una Conferencia episcopal puede encargar a una o más congregaciones religiosas, o a otro ente capaz, que lleve a cabo las revisiones necesarias sobre la producción, conservación y venta del pan y del vino para la Eucaristía en determinado país y en otros países a los que son exportados». Se recomienda además que «el pan y el vino destinados a la Eucaristía tengan un trato conveniente en los lugares de venta».

Don Claudio Magnoli, nombrado por el Papa consultor de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos (además de responsable del servicio para la pastoral litúrgica de la arquidiócesis de Milán), explica que «después del Concilio de Trento hubo, a nivel teórico, una reflexión sobre la oportunidad de seguir utilizando pan y vino en la celebración de la Eucaristía. Efectivamente, en algunas partes del mundo falta la materia prima, a veces se sustituye en pan de trigo con otros tipos de cereales. Después de varias discusiones, la Iglesia ha establecido que no se puede cambiar la materia prima».

Reglas claras, indica Magnoli, y no se trata de una imposición: «Que en los últimos años se hayan registrado algunos abusos es algo objetivo. En Holanda, por ejemplo, resulta que algunos sacerdotes han celebrado la misa con cerveza en lugar de vino. Jesús no dio un mandato absoluto, pero esa era la materia prima de la mesa común y tal debe permanecer. La hostia puede resultar un poco insípida, pero el sabor lo da Jesús; siempre se lo he explicado así a los chicos».

Sin considerar los abusos, continúa Magnoli, «han también una preocupación preventiva relacionada con quienes producen la materia prima. Un poco por la crisis de vocaciones entre las monjas, que siempre se han ocupado de la preparación del pan para la Eucaristía, un poco porque en algunas partes del mundo algunos se encomiendan a empresas externas, se ha sentido la necesidad de recordar reglas precisas y correctas».

Carta de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos 
a los obispos sobre el pan y el vino para la Eucaristía  

08.07.2017
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Carta circular a los Obispos sobre el pan y el vino 
para la Eucaristía

1. La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, por encargo del Santo Padre Francisco, se dirige a los Obispos diocesanos (y a quienes se les equiparan en el derecho) para recordar que les compete, sobre todo, a ellos proveer dignamente lo necesario para la celebración de la Cena del Señor (cf. Lc 22,8.13). Compete al Obispo, primer dispensador de los misterios de Dios, moderador, promotor y custodio de la vida litúrgica en la Iglesia a él confiada (cf. CIC can. 835 §1), vigilar la calidad del pan y del vino destinados a la Eucaristía y, por tanto, a aquellos que los preparan. Con el fin de ayudar, se recuerdan las disposiciones vigentes y se sugieren algunas indicaciones prácticas.

2. Mientras que hasta ahora, por lo general, algunas comunidades religiosas se ocupaban de preparar el pan y el vino para la celebración de la Eucaristía, hoy se venden también en los supermercados, en otros negocios y a través de internet. Este Dicasterio, para no dejar dudas acerca de la validez de la materia eucarística, sugiere a los Ordinarios dar indicaciones al respecto, por ejemplo, garantizando la materia eucarística mediante certificados apropiados.

Es el Ordinario el que debe recordar a los presbíteros, en particular a los párrocos y a los rectores de las iglesias, su responsabilidad para comprobar quién es la persona encargada de proveer el pan y el vino para la celebración, así como la idoneidad de la materia.
Además, corresponde al Ordinario informar y recordar a los productores del vino y del pan para la Eucaristía el respeto absoluto de las normas.

3. Las normas acerca de la materia eucarística, indicadas en el can. 924 del CIC y en los números 319 - 323 de la Institutio generalis Missalis Romani, han sido ya explicadas en la Instrucción Redemptionis Sacramentum de esta Congregación (25 de marzo de 2004):

a) “El pan que se emplea en el santo Sacrificio de la Eucaristía debe ser ázimo, de sólo trigo y hecho recientemente, para que no haya ningún peligro de que se corrompa. Por consiguiente, no puede constituir la materia válida, para la realización del Sacrificio y del Sacramento eucarístico, el pan elaborado con otras sustancias, aunque sean cereales, ni aquel que lleva mezcla de una sustancia diversa del trigo, en tal cantidad que, según la valoración común, no se puede llamar pan de trigo. Es un abuso grave introducir, en la fabricación del pan para la Eucaristía, otras sustancias como frutas, azúcar o miel. Es claro que las hostias deben ser preparadas por personas que no sólo se distingan por su honestidad, sino que además sean expertas en la elaboración y dispongan de los instrumentos adecuados” (n. 48).

b) “El vino que se utiliza en la celebración del santo Sacrificio eucarístico debe ser natural, del fruto de la vid, puro y sin corromper, sin mezcla de sustancias extrañas. [...] Téngase diligente cuidado de que el vino destinado a la Eucaristía se conserve en perfecto estado y no se avinagre. Está totalmente prohibido utilizar un vino del que se tiene duda en cuanto a su carácter genuino o a su procedencia, pues la Iglesia exige certeza sobre las condiciones necesarias para la validez de los sacramentos. No se debe admitir bajo ningún pretexto otras bebidas de cualquier género, que no constituyen una materia válida” (n. 50).

4. La Congregación para la Doctrina de la Fe, en la Carta circular a los Presidentes de las Conferencias Episcopales acerca del uso del pan con poca cantidad de gluten y del mosto como materia eucarística (24 de julio de 2003, Prot. N. 89/78 – 17498), ha indicado las normas respecto a las personas que, por diversos y graves motivos, no pueden tomar pan preparado normalmente o vino normalmente fermentado:

a) “Las hostias sin nada de gluten son materia inválida para la Eucaristía. Son materia válida las hostias con la mínima cantidad de gluten necesaria para obtener la panificación sin añadir sustancias extrañas ni recurrir a procedimientos que desnaturalicen el pan” (A. 1-2).

b) “Es materia válida para la Eucaristía el mosto, esto es, el zumo de uva fresco o conservado, cuya fermentación haya sido suspendida por medio de procedimientos que no alteren su naturaleza (por ejemplo el congelamiento)” (A. 3).

c) “Es competencia del Ordinario conceder a los fieles y a los sacerdotes la licencia para usar pan con una mínima cantidad de gluten o mosto como materia para la Eucaristía. La licencia puede ser concedida habitualmente, mientras dure la situación que la ha motivado” (C. 1).

5. Además, dicha Congregación ha decidido que la eucarística preparada con organismos genéticamente modificados puede ser considerada materia válida (cf. Carta al Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos acerca de la materia eucarística preparada con organismos genéticamente modificados, 9 de diciembre de 2013, Prot. N. 89/78 – 44897).

6. Los que preparan el pan y producen el vino para la celebración deben ser conscientes que su obra está orientada al Sacrificio Eucarístico y esto pide su honestidad, responsabilidad y competencia.
7. Para que se cumplan estas normas generales, los Ordinarios, si lo estiman oportuno, pueden ponerse de acuerdo como Conferencia Episcopal, dando indicaciones concretas. Vista la complejidad de situaciones y circunstancias, así como la falta de respeto en el ámbito sagrado, se advierte la necesidad práctica que, por encargo de la Autoridad competente, haya quien garantice efectivamente la genuinidad de la materia eucarística por parte de los fabricantes como de su conveniente distribución y venta.

Se sugiere, por ejemplo, que una Conferencia Episcopal pueda encargar a una o más Congregaciones religiosas u otra Entidad capaz de verificar las garantías necesarias sobre la producción, conservación y venta del pan y del vino para la Eucaristía en un determinado país y en los países en los que se exportan. Se recomienda también que el pan y el vino destinados a la Eucaristía sean convenientemente tratados en los lugares de venta.
En la sede de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, a 15 de junio de 2017, solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo.

Robert Card. Sarah
Prefecto

X Arthur Roche
Arzobispo Secretario

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